Por Gabriela Vázquez
La discusión familiar iba en varias direcciones. Mientras el padre y la madre debatían sobre los nueve solicitados por las autoridades norteamericanos, encabezados por Rocha Moya, la abuela recordaba los tiempos cuando ir a los bailes, era una práctica sin riesgos pues bastaba el permiso o la chaperona. En tanto, los más jóvenes de la familia, viendo desde sus móviles a los “príncipes del K Pop” saludando a las cincuenta mil almas convocadas al Zócalo.
“Wow! ¡Llegaron 50 mil de army!, exclamaron los fanáticos del lleno de la plancha urbana ante la preocupación de su padre y madre que al escuchar army, daban por hecho la llegada de las tropas norteamericanas para apoderarse de la capital mexicana…”Y de ahí se van a venir para Badiraguato”, decían. Sus conjeturas bélicas fallarían cuando sus hijos- les explicaron que el ARMY son los Adorables Representative M. C. for Youth, nombre oficial de la fanaticada de los cantantes surcoreanos que están causando furor en todo el mundo con sus presentaciones sobre el escenario, por su físico y por la elegancia con la que visten, ubicándolos en la cima, muy por debajito de The Beatles y The Bee Gees.
“Los 7 hombres más guapos del planeta”, decía la pequeña Coralia. “Los 7 magníficos eran los más guapos del mundo, le rectifica Justina, su madre en franca referencia a los forajidos del western protagonizado por: Denzel Washington, cuatro norteamericanos, el mexicano Manuel García-Rulfo y el oriental Lee Byung-hun. Sintiéndose humillado por la descripción de su hija y su esposa, Honorato, haciendo justicia a su nombre, sentenció: “Al rato van a decir que los más guapos son Los 7 enanos. Ahí brincó, Justin, el varón joven de la familia y con alto conocimiento del lenguaje inclusivo: Papá, ese término está caduco. Debes decir: Los 7 de Talla Menor. Doña Perpetua, la abuela se ajustaba los lentes y su aparato auxiliar auditivo. No lograba entender más allá de Los 7 dones del espíritu santo.
Mientras la discusión continuaba en el hogar sinaloense, allá en la capital mexicana, invitados por la presidenta de México, el grupo musical se preparaba para aparecer unos minutos en el balcón de Palacio de Gobierno, los 7 chicos con look andrógino entre 21 y 25 años, todos blancos, delgados y altos, que solo se diferencian por el color de cabello, aunque resulta frustrante saber que apenas logras saber quién es quién, cambian de tinte capilar cada que graban un video. Y si le agregamos que tres comienzan su nombre con Kim. Supongo equivale al José de nosotros. Sería interesante, gritar ese nombre en la zona rosa capitalina, sede del barrio “Pequeño Seúl” o en la colonia Juárez donde se concentran los coreanos.
Con precios por boleto que van desde los 1 mil 777 a los 17 mil 700 y hasta 40 mil pesos en la reventa, que pagó la fanaticada para los conciertos del 7, 9 y 10 de mayo. Sin duda, un fenómeno interesante en un país donde el salario mínimo general anda por los 315.04 pesos diarios y que incluye la presentación del Día de las Madres en México. ¿Cómo que se van a ir desde el 9 a acampar afuera de la sede del concierto?, Preguntaba incrédula Doña Justina, ante la posible ausencia de los chamacos en la fecha más sagrada para las madres.
¿Pero a dónde van a ir estos muchachos el 10 de mayo? ¿Qué tienen que ir tan lejos para ver a unos músicos mazatlecos?, cuestionaba Doña Perpetua: es cosa de hablarle al “Coyote” ,y que les presente a los de BTS, aseguraba la tía-abuela-lejana del músico mazatleco, El Coyote y su Banda Tierra Santa BTS, mientras tarareaba: ¡Árboles de la barranca!
¡Ay abuela, nuestros BTS no son de Sinaloa!







