El gobierno de la entidad inició la dispersión de recursos económicos para campesinos dedicados al cultivo de frijol azufrado en el municipio de Tuxpan. Mediante la entrega de cheques que superan los 3 millones de pesos en una primera etapa, se brinda certidumbre financiera a 35 productores locales, asegurando que su esfuerzo en el campo se traduzca en ingresos dignos para sus hogares y estabilidad para la región.
Los trabajos de apoyo contemplan una inversión total de 14 millones de pesos para beneficiar a 42 agricultores. El esquema de respaldo fija un pago de 20 mil pesos por cada tonelada de grano, con la meta de acopiar hasta 700 toneladas. Esta medida busca blindar el mercado local frente a las dificultades de comercialización externa, permitiendo que el producto sea absorbido por el estado para proteger el patrimonio de quienes trabajan la tierra.
Miguel Ángel Navarro Quintero, titular del Ejecutivo estatal, explicó que esta intervención responde a una nueva dinámica de gestión donde el estado emerge para solucionar problemas que antes quedaban desatendidos. El mandatario precisó que los fondos provienen de la recuperación de recursos públicos, lo que permite actuar con prontitud sin depender exclusivamente de presupuestos federales, priorizando el auxilio directo a las familias del campo que enfrentan retos logísticos.
La intervención gubernamental surge como una respuesta necesaria ante las restricciones normativas que impedían que este tipo de grano fuera adquirido por organismos federales de acopio. Al quedar fuera de los lineamientos tradicionales, la cosecha corría el riesgo de perderse o venderse a precios por debajo de su costo de producción, lo que habría afectado gravemente la economía de los habitantes de Tuxpan y zonas aledañas.
Quienes recibieron el beneficio, como el productor Guillermo Ríos Corona, reconocieron que la atención inmediata evitó un escenario de incertidumbre ante la falta de compradores. Los agricultores destacaron que el respaldo les devuelve la confianza en su actividad profesional, pues se garantiza un destino seguro para su producción y un precio que permite cubrir los gastos de inversión del ciclo agrícola actual.
Con estas acciones se fortalece el tejido productivo de Nayarit y se acerca la justicia social a las zonas rurales mediante recursos propios. El proceso de recepción de grano continúa abierto para alcanzar las metas establecidas, consolidando un modelo que elimina intermediarios y asegura que el beneficio llegue íntegro a las manos del campesinado. Sólo mediante el trabajo coordinado se logra mantener activa y sana la economía agrícola estatal.







