
No me sorprenden las declaraciones que ayer dio la titular del Departamento de Salud Mental y Adicciones de los Servicios de Salud de Nayarit, NORMA LILIANA JIMÉNEZA AGRAZ, sobre un problema de adicciones que ya tiene tiempo incubándose y que casualmente este problema afecta principalmente a adolescentes y jóvenes.
Pues dice la responsable de la salud mental y adicciones de los servicios de salud de Nayarit, que el uso de vapeadores y del tabaquismo, se ha incrementado entre especialmente entre muchachos de apenas 12 años de edad, y jóvenes, es de deducir que un chico de 12 años de edad, aspira un vapeador a escondidas de sus padres, pues a esa edad, algunos muchachos y muchachas, apenas están saliendo de la primaria o bien, entrando al primer año de secundaria, es decir, todavía tienen dependencia de sus hábitos y prácticas de sus padres, salvo claro está, que sean chicos y chicas, no sujetos a la disciplina familiar, o estén influenciados por esa nueva tendencia de que dejemos incluso a los niños, decidir lo que ellos quieran hacer con su vida, esto dizque para que maduren correctamente, una falacia completa.
El asunto amigos y amigas, es que la señora NORMA LILIANA JIMÉNEZ AGRÁZ, como responsable del departamento de Salud Mental y Adicciones, de los servicios de salud en el estado, tiene estadísticas para avalar esto del aumento del uso de vapeadores entre los jóvenes y adolescentes, y el otro asunto es los vapeadores, también conocidos popularmente como “vapers”, y algunos los llaman cigarrillos electrónicos, son nuevos dispositivos que se utilizan para fumar. Algunos de ellos contienen nicotina, uno de los compuestos más conocidos del tabaco; y la mayoría se comercializa con formas, sabores y colores que llaman la atención de los niños y jóvenes.
Sus fabricantes han utilizado estrategias de marketing para promocionarlos como una alternativa “más sana” que los cigarrillos tradicionales. Sin embargo, la verdad es que estos productos son nocivos para la salud, al aspirar y expulsar el aerosol que generan, lo que ocasiona que se inhalen partículas sólidas que quedan atrapadas en los pulmones o suspendidas en un gas.
Cuando digo que son dispositivos nuevos, quiero aclarar que el consumo de vapeadores y cigarros electrónicos en México comenzó aproximadamente en 2007, coincidiendo con la introducción comercial de estos dispositivos a nivel global, nada más que el consumo de estos vapers, experimentó un incremento explosivo en el país previo a la pandemia por COVID-19, alcanzando a millones de usuarios, y la responsable de salud mental y adicciones de la SSN, no miente cuando dice que adolescentes de 12 años, ya le están entrando al vapeo, porque a nivel nacional se tienen registros de preadolescentes de apenas 11 años, que ya le entran al vapeador.
Y como muchas otras cosas que en nuestro país no se evitan, aunque estén prohibidas, el Gobierno de México emitió un decreto en mayo de 2022 que prohibió definitivamente la importación, comercialización y circulación de estos productos en todo el territorio nacional, pero el mercado negro y la importación ilegal siguen firmes, y el aumento de los fumadores de sustancias tóxicas, sigue hacia arriba.
Los “vapers” están compuestos -principalmente- por nicotina, propilenglicol y glicerina. Estos últimos, al ser inhalados, pueden generar efectos negativos en las vías respiratorias, como el aumento del asma o empeorar enfermedades pulmonares existentes, así que diríamos que es perjudicial porque inhala sustancias químicas tóxicas, metales pesados y como ya dijimos nicotina. A diferencia de lo que muchos creen, no es inofensivo; puede causar graves lesiones pulmonares (EVALI), crear una fuerte adicción y alterar el desarrollo cerebral en los jóvenes (.EVALI son las siglas de E-cigarette, or Vaping, product use Associated Lung Injury, que en español puede entenderse como: “lesión pulmonar asociada al uso de cigarrillos electrónicos o vapeo”) la nueva enfermedad ocasionada por estos dispositivos.
Desde que aparecieron, se vendieron como una opción saludable al cigarro, e incluso como una solución para dejar de fumar; sin embargo, no hay evidencia científica que apoye estas afirmaciones. Finalmente, un solo dato científico hunde la teoría de que los vapeadores son menos adictivos que los cigarros normales, pues mientras un cigarrillo tradicional tiene un miligramo de nicotina, un cigarrillo electrónico, tiene 60 miligramos de nicotina, es decir fácilmente provoca adicción al tabaco.
Finalmente sólo agrego que probablemente nuestros niños, preadolescentes y jóvenes, que se están iniciando en el vicio del tabaco, deberían buscar llenar su vacío emocional con cosas como el deporte, leer buenos libros de los cientos de autores y temas que hay en el mercado, buscar incrementar su fe, y en el primer caso y último, ser buenos hijos, esto quizá suene ridículo, pero parece que la estructura familiar sigue siendo el principal baluarte de la sociedad, con todo y los ataques que a diario recibe esta estructura…hasta mañana







