Ricardo Monreal Ávila, coordinador de la circunscripción plurinominal, puso sobre la mesa las cartas con las que MORENA jugará su proceso interno en Nayarit. Tras un cónclave en la capital del estado, el partido definió que el 22 de junio será la fecha límite para que todo aquel con aspiraciones se separe de su encargo público, sin excepciones para legisladores o alcaldes que pretendan aparecer en la boleta.
Las reglas no se limitan a los tiempos administrativos, pues la Comisión de Honestidad y Justicia vigilará con lupa el comportamiento de las huestes guindas. Aquellos que busquen una candidatura deberán solicitar licencia obligatoria antes del registro formal, una medida que busca evitar el uso de recursos públicos o cualquier ventaja indebida desde el poder institucional en la contienda que se avecina.
Bajo normas estrictas de conducta, “diputados, senadores, presidentes municipales, regidores, etcétera que aspiren a una nueva candidatura deberán de solicitar licencia obligatoria antes del 22 de junio para poder registrarse como aspirantes”, precisó el zacatecano al detallar la rigurosidad de una convocatoria que pretende domesticar la efervescencia política local.
El acuerdo más espinoso es el pacto de no agresión que los participantes asumieron ante la cúpula nacional. En una movida por evitar que la fractura interna debilite al movimiento, se prohibió explícitamente la guerra sucia y las críticas mutuas, bajo la advertencia de que cualquier violación a este compromiso derivará en sanciones que podrían dejarlos fuera de la jugada electoral.
Ricardo Monreal Ávila aseveró que “los vi maduros, hicieron un compromiso frente a la presidenta de MORENA y frente a nosotros de que no iban a agredirse y a partir de ahora; borrón y cuenta nueva”, intentando proyectar una imagen de unidad granítica ante la mirada de figuras como Adriana Montiel y Citlalli Hernández, quienes supervisaron el encuentro de control político.
Entre los rostros que escucharon la sentencia se encontraban Elizabeth López Blanco, Geraldine Ponce, Jasmin Bugarin, Pavel Jarero y Héctor Santana, los cinco perfiles que se perfilan para la gubernatura. Éstos deberán transitar un periodo de recorridos territoriales tras el registro oficial, donde la disciplina partidista será el factor decisivo para mantenerse en la competencia por la simpatía ciudadana.
Los cinco aspirantes iniciarán una etapa de proselitismo interno que concluirá con la aplicación de las encuestas definitivas. Los resultados de este ejercicio de medición se revelarán entre agosto y septiembre del presente año, dejando sólo una ventana mínima para la reconciliación y el cierre de filas antes de enfrentar la etapa constitucional del proceso.
Éste esquema de selección pretende blindar al partido contra las impugnaciones y el fuego amigo que suele brotar en vísperas de las definiciones mayores. La dirigencia apuesta a que el rigor administrativo y el compromiso de silencio ante los micrófonos sea suficiente para llegar con un frente cohesionado a la gran cita con las urnas nayaritas, evitando que las ambiciones personales descarrilen el proyecto colectivo.







