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Pide el cuervo el otro ojo

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El gobierno aceptó derogar la Usicamm, y la CNTE lo leyó como la entrega de las plazas. Pero Sheinbaum ya avisó que no volverá el control sindical. Sobre ese malentendido, la Coordinadora subió la apuesta a las pensiones, el terreno donde la Presidenta tiene menos margen. Quince días de huelga, y la aliada de antaño se volvió el mayor dolor de cabeza del segundo piso

El que cría cuervos sabe que tarde o temprano vendrá por sus ojos. Con los perros desencanta descubrir que a veces son tan bravos con los de casa que con los de afuera.

La Cuarta Transformación (4T) y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) fueron una para la otra. Ahora que la primera es gobierno, en la fase de su segundo piso, la aliada del discurso y de la toma de calles y plazas le da los mayores dolores de cabeza. La revuelta magisterial cumplió ayer quince días, y la Coordinadora anuncia que seguirá hasta conseguir sus demandas: regresar al esquema anterior tanto en la asignación de plazas docentes como en el sistema de pensiones.

Puesto contra la pared con motivo del Mundial de Futbol, el gobierno federal admitió revisar los temas, sobre todo el primero, que ya tiene calendario. La presidenta Claudia Sheinbaum ha aclarado que no se devolverá el poder de contratación a los sindicatos, y que la negociación debe bajar a los estados y, más adelante, a consulta directa con los maestros sin intermediación sindical. Los líderes de la disidencia respondieron que no regresarán a sus entidades. Tensan, así, todavía más la cuerda.

Conviene ordenar la cronología, porque en ella está la trama. El 1 de junio la CNTE estalló la huelga nacional. El 3 de junio, la Secretaría de Educación Pública (SEP), encabezada por Mario Delgado, llegó a la mesa con la Secretaría de Gobernación (Segob), de Rosa Icela Rodríguez, y con el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), de Martí Batres. Llevaron una ruta con fechas para desaparecer la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (Usicamm): instalación de una mesa plural el 15 de junio, diagnóstico del sistema entre el 16 de junio y el 20 de julio, elaboración de la iniciativa hasta el 17 de agosto, consulta al magisterio del 18 al 31 de agosto, y presentación de la reforma ante el Congreso de la Unión el 14 de septiembre, con miras a su aprobación en diciembre. En materia de pensiones ofrecieron fortalecer el Pensionissste y garantizar a los docentes la comisión más baja de las Afores. Sobre la mesa estaba, además, un dato que la Coordinadora considera insuficiente: el aumento salarial de 9 por ciento que el gobierno anunció el 15 de mayo, frente al 100 por ciento que la CNTE exige.

La oferta era cuantiosa, y aun así no bastó. La madrugada del domingo 14 de junio, en su Asamblea Nacional Representativa celebrada en la sede de la Sección 9 de la Ciudad de México, la CNTE acordó por unanimidad continuar la huelga, reforzar el plantón del Zócalo y mantener las movilizaciones hasta obtener respuesta a dos demandas centrales: la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007 y una reunión directa con la Presidenta. La integrante de la Sección 22 de Oaxaca, Yenny Aracely Pérez, lo sintetizó al cierre de la sesión: la huelga nacional sigue vigente.

Aquí aparece el primer desencanto de los perros con la casa. La demanda de la Usicamm, que era la que el gobierno ya había concedido con calendario, dejó de ser el centro de gravedad. La Coordinadora movió el eje hacia las pensiones, el terreno donde el gobierno tiene menos margen. Le dieron a la CNTE lo que pedía en plazas, y respondió subiendo la apuesta en el punto más caro. El cuervo, alimentado, pidió el otro ojo.

Conviene explicar por qué las pensiones son el hueso y no la anécdota. La Ley del ISSSTE de 2007, aprobada durante el sexenio de Felipe Calderón, sustituyó el viejo sistema solidario de reparto, en el que el Estado garantizaba una pensión calculada con base en el último salario y los años de servicio, por un modelo de cuentas individuales administradas por las Afores. Desde entonces, la pensión de cada trabajador que ingresó después de abril de 2007 depende de lo que logre ahorrar en su cuenta personal y de los rendimientos que el mercado financiero le entregue. Lo que la CNTE exige es la abrogación total de esa ley, es decir, el regreso al sistema solidario, sin Afores y sin cuentas individuales. No es un ajuste de comisiones. Es desarmar la arquitectura financiera completa que el Estado mexicano montó hace casi dos décadas.

El gobierno ofreció una salida intermedia, y ahí está la fractura. La propuesta oficial consiste en fortalecer el Pensionissste y, en su variante más generosa, permitir que algunos trabajadores migren al régimen del llamado décimo transitorio, ese esquema que conservaron quienes ya cotizaban antes de 2007 y que calcula la pensión con el sueldo del último año, sin los topes en Unidades de Medida y Actualización que castigan al régimen ordinario. Pero migrar trabajadores al décimo transitorio no abroga la ley de 2007. La deja viva. Para la CNTE, eso es paja, no solución, porque mientras la ley exista, las Afores siguen mandando. La distancia entre lo que el gobierno ofrece y lo que la Coordinadora exige es abismal.

Este lunes, en la conferencia matutina de Palacio Nacional, la Presidenta cerró la puerta del diálogo directo. Sheinbaum informó que no tiene contemplada una reunión con la CNTE y remitió el conflicto a otra instancia: «Por lo pronto no, lo que está planteado son reuniones tripartitas en los estados para la problemática de los estados». Con esa frase, la mandataria hizo dos cosas a la vez. Descartó el encuentro que la Coordinadora puso como condición, y trasladó la negociación de las plazas a los gobiernos estatales, que es justamente el punto que su propio discurso venía rechazando.

Porque aquí está la contradicción que se necesita subrayar. El 11 de junio, Sheinbaum había dicho que difícilmente los maestros querrían «que regresen las cúpulas sindicales con los gobiernos de los estados a decidir quién entra y quién no entra». Cuatro días después, su salida al conflicto pasa por mesas tripartitas en los estados. La propia Presidenta las acota a la problemática estatal, pero la estructura de esas mesas, gobierno federal, autoridad estatal y sindicato sentados a negociar, se parece demasiado a la comisión mixta que dice no querer. La distancia entre el dicho y el hecho podría medirse en cuatro días.

La Presidenta endureció, además, el tono. En días recientes acusó a la CNTE de hacerle «el juego» a la ultraderecha y sugirió, sin pruebas, que las protestas podrían estar financiadas. El 9 de junio celebró el aseguramiento, por parte de la policía capitalina, de 45 artefactos explosivos atribuidos a presuntos manifestantes. La aliada de las calles y plazas tomadas durante la oposición es ahora, en el discurso oficial, una pieza movida por adversarios del régimen. El giro retórico es notable: la organización que la 4T abrazó cuando convenía a su causa aparece hoy descrita como instrumento de la derecha que dice combatir. El refrán de los perros opera en ambos sentidos. La casa también muerde.

Del lado de la Coordinadora, la respuesta fue subir la presión en las carreteras. Para este lunes 15, la CNTE anunció la liberación de casetas de peaje en los principales accesos a la Ciudad de México y en más de veinte estados, además de sostener el plantón del Centro Histórico. Convocó una conferencia de prensa a las 10:30 de la mañana en la caseta de Tlalpan, sobre la carretera México-Cuernavaca, para presentar su plan de acción actualizado. La huelga, que en su primera semana impactó a más de un millón de alumnos según el reporte de la SEP al 5 de junio, entró en su tercera semana sin fecha de término.

No todo el magisterio comparte la radicalidad. La propia Sección 9 de la CNTE, por voz de su secretario general Pedro Hernández Morales, propuso días atrás una ruta menos drástica: incorporar al décimo transitorio a los trabajadores que hoy cotizan en cuentas individuales, en lugar de exigir la abrogación lisa y llana. Hernández aseguró, además, que el paro no busca extenderse hasta el final del ciclo escolar. La grieta interna existe, y el gobierno la conoce. Una parte de la disidencia busca una salida negociada en pensiones; otra, la encabezada por la Sección 22 de Oaxaca, sostiene que la huelga sigue hasta la abrogación total. Esa tensión interna es, quizá, la verdadera incógnita de las próximas semanas.

El telón de fondo es el Mundial. La inauguración del 11 de junio en el Estadio Azteca, con la atención internacional puesta sobre México, fue la palanca que destrabó la concesión gubernamental sobre la Usicamm. La SEP cedió el control de las plazas en los días previos al silbatazo inicial. Pero el cálculo tuvo un efecto no previsto: la concesión, lejos de desactivar el conflicto, lo reorientó hacia las pensiones, donde el gobierno no tiene una salida tan barata. La CNTE leyó la urgencia del momento y entendió que, con el mundo mirando, cada día de plantón vale más. No hay incentivo para levantar la huelga mientras la presión rinda.

Conviene recordar lo que está en juego del otro lado de la mesa, porque la pieza anterior de esta serie lo documentó. Devolver al sindicato la decisión sobre las plazas implica revivir el esquema de comisiones mixtas que operó en México antes de la reforma de 2013, el mismo que en estados como Oaxaca permitió la herencia y la venta de plazas. Marco Fernández, de México Evalúa, lo advirtió con frase que sigue vigente esta semana: en ningún país, ni en Chile ni en Colombia, decide el sindicato quién es maestro. El gobierno de Sheinbaum aceptó caminar en sentido contrario al de la región para apagar un incendio que, una vez concedido el primer punto, prendió en otro lado.

La segunda de Claudia, entonces, no es la Usicamm. Esa batalla, en los hechos, ya la concedió. La segunda es la de las pensiones, y la libra con menos margen, con la aliada de antaño convertida en adversaria del discurso, y con un calendario que ella misma fijó corriendo hacia septiembre. El que cría cuervos lo sabe desde el refrán. Lo que el refrán no dice es que, a veces, uno los crió a propósito, supo siempre que tenían pico, y aun así los soltó en su propia casa.

Quedan dos preguntas para los días que vienen. Si las mesas tripartitas estatales, ésas que la Presidenta ofreció el lunes, terminarán siendo la versión descentralizada de las comisiones mixtas que ella dice no querer. Y si el gobierno, que ya cedió las plazas para comprar paz y no la obtuvo, tendrá con qué responder en el terreno de las pensiones sin abrogar la Ley del ISSSTE de 2007, ésa que la CNTE puso como línea final. La respuesta llegará después del Mundial, cuando se apaguen los reflectores y quede, sobre el Zócalo, lo que siempre queda cuando la fiesta se va: la cuenta.

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