Acciones de restauración ecológica se pondrán en marcha para incrementar la densidad forestal del municipio durante el presente ciclo anual. La iniciativa proyecta la colocación de más de cien mil ejemplares en diversos puntos estratégicos, buscando revertir el deterioro ambiental y consolidar áreas verdes que beneficien la calidad de vida de los habitantes.
Bajo la supervisión del director general de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable, Abraham Misael Sandoval Parra, el programa intervendrá sitios referentes como el cerro de San Juan, el cerro de La Cruz y el parque La Alameda. El despliegue de las cuadrillas también alcanzará las avenidas principales de la zona urbana y diversos ejidos, asegurando una cobertura integral en todo el territorio municipal.
Gran parte del esfuerzo institucional se concentrará en el núcleo poblacional, donde se estima ubicar el setenta y cinco por ciento de la producción forestal disponible. Esta distribución prioriza la atención en plazas públicas, camellones y vialidades de alta afluencia, con el propósito de crear microclimas que reduzcan las temperaturas en las zonas con mayor concentración de asfalto.
Las actividades de siembra darán inicio formal durante la última semana de junio en las faldas de la reserva natural más importante de la ciudad. Posteriormente, las labores de reforestación se trasladarán hacia otros relieves geográficos a mediados de julio, aprovechando el periodo de mayor humedad para favorecer el arraigo de las raíces en el suelo.
Éste es un proyecto que destaca por su diversidad biológica al integrar setenta y siete variedades vegetales distintas en su planeación. La selección técnica de cada espécimen responde a las necesidades específicas de los terrenos asignados, lo que permite una mayor probabilidad de crecimiento y supervivencia de los nuevos bosques urbanos.
Variedades nativas como fresnos, clavellinas y tabachín enano forman parte del listado seleccionado para este proceso de recuperación ambiental. El uso de vegetación propia de la región facilita la adaptación de los árboles al entorno local, además de fomentar la conservación de la fauna silvestre que depende de estas especies para su subsistencia.
Sólo mediante la expansión constante de la masa forestal se logrará mitigar los efectos de la contaminación y ofrecer entornos saludables para la ciudadanía. La suma de estos esfuerzos institucionales representa un avance significativo en la creación de espacios públicos más frescos y equilibrados para las futuras generaciones.







