La Selección Nacional supo secundar. Después de ganar su primer compromiso mundialista ante Sudáfrica, anoche venció por la mínima diferencia al dinámico equipo de Corea del Sur ante 45 mil espectadores en Guadalajara.
Javier Aguirre mandó al campo a siete jugadores de corte defensivo: el portero, los cuatro defensas y los dos volantes defensivos. Estaba claro que no quería dejarse sorprender por el vértigo de los jugadores asiáticos.
La Selección Mexicana tuvo un buen desempeño durante los primeros 25 minutos pero después, el muy respetable conjunto coreano equilibró las acciones con buen futbol y mucho aire en los pulmones. El primer tiempo fue intenso, muy táctico, disputado, de enorme desgaste físico. El abucheo no venía al caso.
En la parte complementaria llegó el error garrafal del portero coreano que, en su intento por aprisionar el esférico, se encimó con un defensa. El balón quedó a la deriva. El regalo fue aprovechado por Luis Romo.
Obed Vargas entró muy enchufado y participativo. Sacó un disparo fortísimo que desvió milagrosamente el guardameta asiático.
Buen manejo de partido del equipo nacional, que dejó buenas sensaciones. La doble salvada de Rangel rubricó el triunfo cuando ya se cantaba el tanto de la igualada con un remate de cabeza en el área chica de Cho. El colectivo vestido de negro mostró empaque y solidez.
La Selección va en caballo de hacienda rumbo a la siguiente ronda con 6 puntos de 6 disputados. Por lo que se ha visto hasta el momento, tiene la mesa puesta para vencer a Chequia el próximo miércoles en la cancha del Estadio Azteca. Los checos empataron ayer con los sudafricanos.







