Desde temprano las familias entraron al panteón con flores y retratos, dispuestas a pasar el día con sus muertos. Hubo misas acompañadas por el Mariachi El Quevedeño y, durante las celebraciones, se proyectaron las imágenes de los padres fallecidos que los deudos enviaron días antes por redes sociales.
La novedad de este año fueron las fotografías recreadas con inteligencia artificial, que dieron a hijos y nietos una imagen junto a quienes ya partieron. «Es una manera de representar que el papá siempre está con nosotros, que está en nuestros corazones», dijo Miguel Ángel Mota Gutiérrez, gerente general de Jardines de San Juan. Contó que es un momento muy emotivo. «Cuando se acercan, sus rostros se llenan de alegría y nostalgia, y se quiebran un poco por el recuerdo.»
Para Aldara Carmina, que perdió a su padre hace casi cinco años, la foto era para su hija, que apenas alcanzó a conocerlo. «Aunque lo conoció chiquita, ahora, grandota, va a tener su foto con mi papá», dijo. «Dentro del mismo dolor también es bonito, porque nos hace sentir cerca de ellos y que no los olvidemos», agregó Norma Yolanda, también hija de un homenajeado.
Entre los visitantes estaba María Santos Hernández, que desde hace cinco años acude a la tumba del esposo con quien vivió 53 años. «Un día me caí y dije: ay, viejito, ya no voy a ir a verte. Pero Dios me dio licencia de volver a caminar y otra vez vengo», contó. Pidió lo mismo que muchos en el panteón, que no se olvide a los que ya no están.
Por la fecha, Jardines de San Juan mantendrá descuentos y promociones durante la semana, bajo su lema «La paz de un bello recuerdo». Ya entrada la tarde, Camila, que llegó a visitar a su abuelo Martín, lo dijo a su modo: «Que vengan a visitarlos y que nunca los olviden.»







