Aunque parezca cuento de cantina de esos muy exagerados… así fue el primer encuentro entre los ingleses y la gente de lo que hoy es Nayarit.
Se dice, se cuenta, se rumora que era 14 de octubre de 1587, que nuestros antepasados apenas llevaban medio siglo sobreviviendo a la Conquista. Apenas se iban acostumbrando al chocolate con canela, a los nuevos santos y a los sustos que, de vez en cuando, mandaban los virreyes.
¡Perooo!… de pronto, en el horizonte de las costas nayaritas aparece un inglés con más malas intenciones que cobrador en lunes… y con menos escrúpulos que político en campaña.
Era un tipo, como diría la canción: “con cara de malo, un viejo truhán, capitán de un barco que tuviera por bandera un par de tibias y una calavera”.
Su nombre era Thomas Cavendish. Tenía apenas 27 años, era originario de Ipswich y traía un plan tan sencillo como desgraciado: llegar, robar… y luego prenderle fuego hasta al ánimo de la gente.

Desembarca en Chacala y la incendia. Chacala era entonces el primer puerto marítimo de la Nueva Galicia, en lo que hoy es el municipio de Compostela. Sí, la misma playa donde hoy medio mundo va a presumir el atardecer en redes sociales.
Después, el condenado pirata se metió tierra adentro saqueando y arransado con lo poco que había. Venía parejo, como escoba nueva, no dejaba rincón sin barrer… nomás que, en vez de limpiar, dejó puros problemas.
La mala noticia para él fue que no encontró grandes riquezas. La buena, para él, es que sí encontró comida, agua y provisiones suficientes para seguir haciendo travesuras. Con eso continuó rumbo al norte, destruyendo también las precarias instalaciones portuarias de Chiametla y Mazatlán.
¡Perooo!… el premio gordo todavía no llegaba.
Poco tiempo después, en el extremo sur de la península de Baja California, capturó el galeón Santa Ana, uno de los legendarios Galeones de Manila, cargada de sedas, porcelanas, especias, marfil y plata.
Calculó la ruta, tuvo paciencia…los grandes golpes no se dan a las carreras. Y cuando el galeón apareció frente a las costas del Pacífico…¡Trakas! Se lo llevó completito.
El botín fue tan gigantesco que pasó a la historia como el mayor tesoro que hasta entonces había caído en manos inglesas. Tal fue el susto que las autoridades novohispanas suspendieron durante años varias expediciones para explorar las Californias, pues el hombre no dejó ni para las cocas.
Fuente: Retazos Históricos del Municipio de Bahía de Banderas. Pedro López González. (2020).







