7.7 C
Tepic
miércoles, agosto 19, 2026
InicioOpiniónTerminó una era

Terminó una era

Fecha:

spot_imgspot_img

El pasado lunes, al terminar la edición de Meridiano, entre decenas de notas y textos que quieren pasar como tales, llamó mi atención un comunicado sin fechar, de tan solo cuatro párrafos. Nos informa que, después de 66 años de la publicación del primer libro con su sello editorial, Ediciones Era, detiene sus operaciones.

Ya en el camino a casa me asaltó un terrible sentimiento: ¿y si al sentirse huérfanos sus hijos abandonaran los rincones de mis habitaciones?

No estará Mariana, el amor imposible de Carlos, aquel muchacho que mucho se parecía, por lo menos en mi imaginación, a José Emilio Pacheco. ¿Y si Jesusa Palancares, aquella señora de Hasta no verte Jesús mío, no me esperara en el montón de libros de mi buró? ¿Qué haré si Los días y los años del recordado Luis González de Alba ya no están ahí para recordarme siempre 1968? O peor, ya no sabré qué hacer con mis Días de guardar del gatuno sabio Monsiváis.

Finalmente, un mal ensueño producto de mi imaginación: todos los personajes, aunque un poco tristes, reposaban en sus páginas en espera de ser leídos y releídos.

Pero vayamos a octubre de 1960. La recién nacida editorial publica La batalla de Cuba, de Fernando Benítez y Enrique González Pedrero —la revolución cubana era el tema de la década—, y este fue el primer título con el sello editorial de Era.

La editorial fue una iniciativa de lo que podemos llamar exiliados de segunda generación, jóvenes hijos de republicanos españoles cuyos padres fueron destacados intelectuales y artistas.

Los hermanos Espresate: Neus, Jordi y Francesc, Vicente Rojo y José Azorín eran impresores de profesión, antifranquistas de corazón y emprendieron la aventura de definir el panorama literario de la época.

Entre muchos títulos, son responsables de la primera edición formal en México de El coronel no tiene quien le escriba, en 1961, del no muy conocido Gabriel García Márquez.

La editorial recibió a gran parte de los escritores mexicanos del siglo XX y fue determinante para el pensamiento crítico del país.

Datos obtenidos en internet nos hablan de un catálogo de más de 1,200 títulos y todavía hace un año la editorial celebró, entre anécdotas, los 65 años de existencia y presumía ser un ejemplo de resistencia cultural.

Y ahora, el cierre de operaciones.

Las causas de esta catástrofe no son la censura, ni la persecución política o la falta de escritores, no; las causas son meramente económicas.

La administración de la empresa nos relata una caída del 75 por ciento de sus ventas, en un declive que, relatan, inició en la pandemia.

Según la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, en 2019 se produjeron en el país 118 millones de libros de 23 mil títulos y para 2025 tan solo 76 millones de libros de 20 mil títulos, con un promedio de tiraje que espanta: 5,130 para 2019 y 3,304 para el año pasado. La disminución es brutal. Hace 15 años se produjeron 129 millones de libros.

Era ha decidido suspender operaciones, Alfaguara fue vendida a Random House No es una época buena para las editoriales independientes, no falta quien escriba, no falta quien imprima textos, es una lástima que no haya quien lea.

Y en espera del milagro de incrementar la cantidad de lectores en México, me robo una línea del poema El brindis del bohemio:

Digamos el requiescat por la Era ¿era? que ha pasado a formar parte entre los muertos.

spot_img

Más artículos

spot_img
spot_img
spot_img
Artículo anterior
Artículo siguiente