Hace unas semanas, caminando hacia el Centro Regional de Justicia Penal en Tepic ubicado a un costado del río Mololoa, salida a Guadalajara, me encontré con dos registros abiertos, uno de ellos especialmente peligroso, profundo, muy cerca de una escuela primaria, aún en periodo de vacaciones, y el otro sobre el puente que cruza el río.
Dos fotografías del lugar fueron enviadas a una persona que labora en el Ayuntamiento de Tepic, con la idea de remediar el asunto lo más pronto posible.
Un guardia de seguridad asignado a una institución en esa área comentó que el problema de las tapas quebradas era debido a la delincuencia; es decir, sujetos que buscan robar cables y otros materiales que se encuentran ahí abajo. De hecho, apuntó a una situación visible: que a las tapas se les adapta una “ceja” de metal para evitar que fácilmente puedan ser levantadas.
A los pocos días, en caminata nuevamente por esa zona, se advirtió la presencia de un vehículo de la empresa TELMEX, una de las afectadas.
Y la decisión fue la siguiente: de plano poner una plancha de concreto encima de las tapas, como se muestra en estas fotografías el antes y después del lugar, en el puente que cruza el río Mololoa.
(Fotos: Oscar Verdín/relatosnayarit)
* Esta información es publicada con autorización de su autor. Oscar Verdín Camacho publica sus notas en www.relatosnayarit.com







