La empresa canadiense Miravalles Gold Corp. dio un nuevo paso para explorar un antiguo distrito minero localizado entre los municipios de Compostela y Xalisco, donde existen antecedentes históricos e indicios de mineralización de oro, plata y cobre.
La compañía presentó un reporte técnico independiente bajo la norma canadiense NI 43-101 para el proyecto Fairfield, integrado por cinco concesiones que abarcan 1,012.73 hectáreas, aproximadamente 20 kilómetros al noroeste de Compostela y 25 kilómetros al suroeste de Tepic.
En términos prácticos, el documento ordena y evalúa la información geológica disponible y establece un programa formal de exploración. Sin embargo, no representa todavía una estimación vigente de recursos o reservas minerales, tampoco un estudio de viabilidad económica ni la autorización para comenzar una explotación comercial.
El reporte recomienda una primera etapa con una inversión estimada de un millón de dólares canadienses. El programa incluye levantamientos aéreos con tecnología LiDAR, estudios magnéticos, cartografía geológica, preparación de caminos y plataformas, así como aproximadamente 1,400 metros de perforación con diamante.
Las perforaciones buscarían determinar la continuidad y profundidad de cuatro sistemas principales de vetas: Miravalles-Huichapa, San Francisco, Tres Estrella y Constancia.
El área posee más de un siglo de antecedentes mineros. Entre 1926 y 1936, la empresa ASARCO desarrolló trabajos subterráneos, mientras que el Servicio Geológico Mexicano realizó cinco barrenos de exploración durante 2005 y 2006.
Uno de esos barrenos, identificado como DDH-3, registró históricamente una intersección de 3.4 metros de espesor verdadero con leyes de 23.49 gramos de oro y 64.13 gramos de plata por tonelada. Otro tramo de 55 centímetros reportó 12.15 gramos de oro y 443 gramos de plata por tonelada.
Aunque estas concentraciones son consideradas atractivas para la exploración, la propia empresa advierte que son resultados históricos que todavía no han sido verificados suficientemente mediante trabajos modernos. Por ello, no pueden presentarse como prueba de un yacimiento económicamente explotable.
Durante 2026 también se tomaron muestras selectivas de roca en antiguos terreros mineros. Los resultados más altos incluyeron 7.93 gramos de oro y 66.8 gramos de plata por tonelada en San Francisco, además de 4.66 gramos de oro y 99.6 gramos de plata en Constancia.
Estas muestras tampoco representan necesariamente la concentración promedio del terreno, debido a que fueron seleccionadas en depósitos superficiales provenientes de antiguos trabajos mineros.
Pruebas metalúrgicas preliminares realizadas sobre material almacenado consiguieron recuperar alrededor del 73 al 75 por ciento del oro, dependiendo del procedimiento utilizado. El reporte señala que deberán realizarse nuevos ensayos con mineral fresco para determinar su comportamiento real.
El documento identifica adicionalmente objetivos con posible presencia de cobre y oro asociados a estructuras geológicas tipo pórfido. Hasta ahora, esas zonas no han sido perforadas y su potencial permanece únicamente como una hipótesis de exploración.
Miravalles Gold, con sede en Vancouver, tiene el derecho de adquirir el cien por ciento del proyecto mediante pagos acumulados de 675 mil dólares estadounidenses y la entrega de 5 millones 150 mil acciones durante cuatro años. El acuerdo contempla además una regalía de 2.5 por ciento sobre los retornos netos de fundición.
El reporte fue preparado por el geólogo independiente Warren Robb, quien visitó la propiedad en mayo de 2026 y revisó material de perforaciones anteriores. Su presentación bajo la norma NI 43-101 obliga a la compañía a divulgar información técnica con criterios establecidos para el mercado canadiense, pero no elimina los riesgos propios de una exploración.
El futuro de Fairfield dependerá ahora de que Miravalles consiga financiamiento, acceso a los terrenos y los permisos correspondientes, además de que las nuevas perforaciones confirmen la extensión, continuidad y calidad de las vetas.
Por tanto, el anuncio representa la reactivación de una expectativa minera para esta zona de Nayarit, no el descubrimiento definitivo de un gran yacimiento ni el inicio inmediato de operaciones extractivas.







