7.7 C
Tepic
lunes, octubre 12, 2026
InicioOpiniónEl croquis es la punta del iceberg

El croquis es la punta del iceberg

Fecha:

spot_imgspot_img

Una noble, educada, inteligente y racional mujer, junto a su aparente pareja, de iguales condiciones, reclamaron a un profesor el haber solicitado un croquis a su hijo como tarea escolar. La pareja argumenta que un trabajo de tales proporciones y alcances podría vulnerar el hogar de la familia, exponiendo sus privacidades y secretos. Por una parte me sorprende la facilidad con la que madres de familia reclaman a los docentes caprichos ingenuos. Me da una impotencia y una vergüenza ajena escucharlas intentar hablar con términos legales y pedagógicos, entre gritos y zarandeo de manos. Debería ser falta administrativa hablar con tanta estupidez. Por otra parte, me encantó que la sociedad, muy a su moderna manera, a base de memes y parodias, ridiculizaron a la madre de familia. Todavía les queda pendiente el papá, les recuerdo por aquello de la igualdad de género. 

Ahora no se puede asignar de tarea un croquis porque dicen que es una invasión a la privacidad de la familia. No podemos hablar de los órganos sexuales porque dicen que es perversión. No podemos asignar una calificación numérica porque dicen que es reduccionismo del potencial humano. No podemos decirles a los alumnos cómo hacer las actividades porque dicen que es autoritarismo. No podemos retroalimentar los errores de los alumnos porque dicen que es acortar su creatividad. No podemos llamar a los estudiantes “alumnos” porque lo interpretan como acto de sumisión. No podemos citar a juntas entre semana porque las quieren en fines de semana. No podemos decirles cómo estacionar afuera de la escuela porque creen que son los únicos que tienen prisa. No podemos citarlos a corregir la disciplina de sus hijos porque nos tachan de mentirosos. No podemos subir humor a nuestras redes sociales personales porque lo toman personal. No podemos negarnos a contestar fuera de horario laboral porque descalifican nuestra vocación. No podemos ser maestros jóvenes porque luego te hablan de algún otro veterano para contradecir nuestro punto. No podemos dejar actividades para la casa porque las únicas importantes son las de la doctrina. No podemos beber bebidas azucaradas porque debemos ser ejemplos a seguir. No podemos llegar puntuales a la escuela porque una hora antes ya hay padres que quieren dejar a sus hijos. No podemos irnos a la hora en que acaba nuestro trabajo porque hay padres que tienen mandados por hacer. No podemos limitar nuestra labor a funciones de enseñanza de contenidos porque la sociedad está tan precaria, jodida y necesitada, que el Estado no puede subsidiar todos esos servicios y quiere dejarlos en responsabilidad de una sóla nómina: la de los profesores de infinita vocación.

El croquis es la punta del iceberg. El verdadero problema es la degradación de la figura docente y la degeneración de la pedagogía. ¿No acaso somos un gremio profesional que trabaja bajo los saberes de una disciplina científica con objeto de estudio específico? Los veo haciendo memes de la señora de vestido pinto, pero no los escucho cuando un pedagogo viene a poner en práctica estrategias ridículas, propias de un pseudoprofesional. Si entre profesionales seguimos tolerando prácticas ridículas, no esperemos otra cosa que la propia ridiculización por parte de padres de familia. Desgraciadamente lo tenemos merecido. 

villarrealpaz.jo@gmail.com

spot_img

Más artículos

spot_img
spot_img
spot_img
Artículo anterior