La peor crisis del teatro en Nayarit, advierten

Canibalismo entre grupos; los teatreros son combativos; en la fragilidad radica su resiliencia.

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Inquietante y desolador el presente del teatro local, advierte el director teatral Luis Alberto Bravo Mora este domingo, Día Mundial del Teatro.

El actor Abari Ruiz reconoce a quienes sobreviven en el medio teatral a pesar de la escasez de trabajo. Les reconoce seguir combativos señalando y evidenciando libremente a través de la escena su forma de percibir el mundo y sus contradicciones.

Teatrero, hijo de padre y madre teatreros, Octavio Campa Hernández señala la paradoja: “En la fragilidad del teatro radica su resiliencia. Su reinvención constante, su permanecía. El teatro muta, cambia y se renueva”.

Bravo Mora lamenta la incapacidad de la UAN de generar una identidad teatral interna, la inexistencia del teatro en los municipios, el canibalismo de los grupos teatrales locales. “El teatro en Nayarit está en crisis, la peor de toda su historia en los últimos cien años”, señal.

Para Abari Ruiz hay una luz de esperanza: “No hay persona que conozca más combativa que un teatrero. Aunque usted no lo crea, Nayarit tiene una larga e intensa tradición en el teatro, desde la fundación de los primeros grupos en la UAN en los años 70. Tuve la fortuna de asistir a mis primeros ensayos en el vientre de mi madre, mi primer patio de juegos fue el teatro del IMSS, entre las butacas vacías, los camerinos y el paso de gato. He tenido conversaciones con casi todos los teatreros de Nayarit, he visto como algunos se diluyen en el tiempo y otros más se mantienen ferozmente sobreviviendo al sistema de cultura público, a la escasez de trabajo y a sus propios fantasmas, me siento orgulloso de mis colegas que alzan la voz, que escriben, que actúan, que producen, que falta una pieza de pan en casa pero no un elemento de utilería indispensable para su montaje. El teatro en Nayarit es inestable, a veces hay y a veces no hay, pero los teatreros siguen, seguimos combativos, señalando y evidenciando libremente a través de la escena nuestra forma de percibir el mundo y sus contradicciones.”

Campa Hernández no oculta su optimismo: “Cual fénix, el teatro resurge siempre de sus cenizas. Las nuevas generaciones, en donde afortunadamente se empoderan de la escena muchas voces femeninas, en suma con el necesario y obligatorio puente generacional que, como gente de teatro deberemos tender, hará latir al sueño escénico con más vida que nunca. La esperanza no muere y el teatro es esperanza. Tengo fe renovada en un mejor presente para el teatro, el arte y la cultura en nuestro Estado. Espero no equivocarme.”

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