Por Arturo Guerrero

El 28 de mayo de 2019, la presidenta municipal Geraldine Ponce fue pasajera del vuelo Y4 610 de Volaris, procedente de la CDMX con destino a Tepic, el cual tuvo que hacer dos intentos para aterrizar con normalidad, un incidente que no tuvo consecuencias, pero que fue ampliamente comentado en medios porque en el mismo vuelo viajaba el presidente Andrés Manuel López Obrador y su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, que acudieron al 100 aniversario luctuoso del poeta Amado Nervo.

El sábado anterior, 28 de mayo, exactamente tres años después de aquel incidente, una aeronave Piper Seneca III, en la que viajaba la alcaldesa de Tepic y su equipo, tuvo un accidente al descender en la pista de Mesa del Nayar. El avión bimotor fue declarado como pérdida total; sin embargo, la empresa jalisciense propietaria no podrá cobrar la póliza de seguro, debido a que la aeropista no tiene registro vigente ante la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), un trámite que compete y realiza el ayuntamiento de Del Nayar, y que tiene muchos meses sin hacerlo.

En cualquier accidente, la existencia de una póliza de seguro es vital para atender lesiones en personas, reparación de daños materiales o inclusive la indemnización cuando hay fallecidos. Por lo pronto, por la omisión del ayuntamiento y el riesgo propio que corrió la empresa, que sabía o cuando menos está obligada a saber que esa pista no tenía registro, no será cubierta la proporción del valor total que tiene una aeronave como ésa, que ronda fácilmente los 300 mil dólares.

Sobre este registro vigente ante la AFAC: la Comandancia del aeropuerto informa periódicamente sobre las pistas que están registradas y también de aquellas que no lo tienen. Cada piloto está debidamente informado de este tema.

Adicionalmente a lo que se ha difundido de forma intensa en torno al accidente, fuentes consultadas refieren que definitivamente un par de factores jugaron en contra del piloto: no conocía la pista y tampoco los fuertes vientos en esa zona que son muy cambiantes, y que por ser una meseta se vuelven peligrosos : “cuando aterrizas el viento te empuja, a veces tanto que se complica parar y eso le sucedió, no conocía los vientos y su intensidad, había huizaches en la orilla de la pista, pegó a tres: el primero le arrancó el semi ala y la punta de ala, y lo hizo girar a la izquierda, hacia la escuela, se detuvo en el árbol y una malla ciclón, de no estar eso, va y se impacta con un tanque de gas estacionario de la institución”, puntualiza un experto en estos temas, que además tuvo acceso a detalles del accidente.

La Comandancia del aeropuerto Amado Nervo, autoridad en aeronáutica civil en la entidad, les exige permanentemente a los ayuntamientos que mantengan vigentes los registros de sus pistas como requisito para que sigan en operación, hacen poco caso y suceden situaciones como ésta del sábado anterior.

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