Traguito, taquito y ruidito. 

Vaya que a Layín lo sigue su sesudo eslogan. El martes fue una tarde de tragos, de varios tragos, que terminaron en ruidito replicado en medios nacionales y redes sociales.

Las copas de más en un bar y los malditos celos lo empujaron a agredir, primero de palabra, después con las manos, a su pareja sentimental. El personal del sitio pudo someterlo y en una falsa reconciliación salió acompañado hasta el domicilio de ella en una colonia de Xalisco. Pero él no tuvo acceso a la vivienda. Enojado, cuentan que a gritos,  golpes y desfiguros pedía entrar. Estaba en el techo, lanzando tejas.

Una llamada al 911 y llegaron agentes de la Policía Estatal. A una uniformada la amenazó: “¿No me conoces? ¿No sabes quién soy? Te vas a morir” o “No sabes con quién te estás metiendo, te voy a desaparecer”, según quien dé la versión.

Fue sometido y llevado a las instalaciones de la Policía Municipal de Xalisco y luego a la Fiscalía General del estado.

Hilario “N”, Layín, el costeño que invariablemente vestía camisa desfajada a cuadros y sombrero, fue presidente municipal de San Blas dos veces, una postulado por el PAN y otra como candidato independiente. En su segunda campaña admitió haber “robado poquito”. No era broma. Después robó mucho: vendió la aeropista de San Blas y desvió 12 millones 415 mil pesos. Ya fue condenado a una pena mínima. La Fiscalía apeló, pues había pedido una pena de 23 años de cárcel por ejercicio indebido de funciones, cohecho, abuso de poder y daño a la hacienda pública.

Es un hombre con suerte, pero parece que se le acabó en el rincón de una cantina. Tuvo suerte con la sentencia irracional, tuvo suerte con amparos que han hecho imposible detenerlo.

Es un personaje en busca de guionista para una película de Luis Estrada. O una caricatura. Pero competiría sin demérito con las historias de La Ley de Herodes, El Infierno, La Dictadura Perfecta o ¡Que Viva México!

Como el Nazareno, el 17 de septiembre de 2014 llegó a su segunda toma de protesta como alcalde montado en un burro. Había aprendido la lección y cambió el caballo por el burro. Porque la primera vez, en 2008, su toma de protesta fue noticia de escándalo nacional. Salió de la ceremonia montado en un caballo de 250 mil dólares y cual bolo en un bautizo lanzó monedas a los asistentes. Cien mil pesos, nada más.

Foto: Yael Aguilar | NTV

Regalaba dinero en propia mano o lanzaba billetes al aire. Bailó arriba de las mesas, ofreció fiestas masivas por su cumpleaños, acudió a la magafiesta de quince años de Rubí para obsequiarle un automóvil. Todo para promocionarse, porque quería ser gobernador de Nayarit. Se presentó sin éxito a las elecciones de 2017 como candidato independiente. ¿Alguien podría imaginar un éxito en las urnas y las consecuencias? Tal vez un novelista del realismo mágico. O un cuentista de bromas macabras.

Pronto sabremos si “robar poquito” tendrá su justo castigo. Aunque haya sido detenido por tema de traguito y ruidito, que desencadenó en violencia física a una mujer y amenazas a una agente policíaca.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí