En Definitivo | Algo no está bien

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Al ritmo de Belanova, las redes sociales hoy esconden en una tendencia una cruda y fúnebre realidad sobre la juventud mexicana. En un primer plano se ve la felicidad que significa graduarse de una universidad, de años de esfuerzo al fin consumados en un pedazo de papel que indica que estás preparado para ejercer un servicio.

Pero inmediatamente se contrasta con las caras de tristeza y desesperación de ver que la vida real no es un mundo color rosa pastel. Así vemos en el peor de los casos a profesionistas de las universidades más importantes del país, en labores que no necesariamente corresponden a lo que por años se prepararon. Estos rostros grises se observan en la informalidad, en empleos de atención al cliente o incluso en labores de conserjería, trabajos que, aunque son dignos, en la mayoría de los casos no representan el proyecto de vida de quienes la realizan.

Algo no está bien en el mundo, en México y en Nayarit. Los hombres del capital y las instituciones dedicadas a conseguir empleos afirman que las vacantes están en todos lados, mientras los profesionistas desempleados señalan que no hay trabajo por ningún lado.

Y ambos tienen razón. Al dar una vuelta en las ofertas de empleo nos damos cuenta de las múltiples vacantes que suele haber en distintas empresas tanto a nivel local, como nacional. Algunas son empresas que buscan reclutarte para un trabajo multinivel y otras simplemente exigen mucho, pero ofrecen poco a cambio.

La baja oferta salarial ha llevado a muchos desempleados al desanimo, a esperar que algún día se abra un rayo de sol que ilumine el andar de un familiar o amigo que llegue con la propuesta de trabajo soñada y al cual ya lo hayan recomendado. O bien a sobrevivir con los programas sociales y de la solidaridad de la familia con que habitan.

Esto si al final de cuentas no decide someterse a uno de esos empleos, que llenan su cara de tristeza por los sueños rotos, la cual queda retratada en una tendencia que inunda las redes sociales y que nos recuerda que la meritocracia es un mito para la mayoría de personas de las clases sociales menos privilegiadas.

Sin embargo, seamos honestos en México la retribución a los trabajadores suele ser baja. Hasta hace unos años, un estudio presentado por la doctora en gobierno por la Universidad de Harvard, Viri Ríos, demostraba que en promedio en México la división del valor generado por las empresas era de 65-35 donde el patrón obviamente llevaba la mejor ganancia. Mientras que en el mundo está distribución se ubicaba en un 51-49 a favor de los trabajadores.

En nuestra nación los empleados más desafortunados eran los de sectores como minería y medios, los cuales apenas se llevaban un promedio del 15 y 16 por ciento del valor que las empresas para las que trabajaban generaban.

A pesar de esto, nos recuerda la propia Viri Ríos, durante años las organizaciones empresariales se encargaron de hacernos creer que pagar más podría significar la quiebra de muchos negocios e incluso de la economía nacional, que desde las grandes oficinas dictó desde hace muchos años que la mejor manera de que nuestro país atrajera recursos extranjeros y generara empleo era ofreciendo una mano de obra barata. Pero al final del día el salario mínimo subió y no paso nada.

Bueno, decir nada también se quedaría corto. Junto a la inflación, los salarios han perdido gran poder adquisitivo y es algo de lo que no se está hablando. Muchas de las empresas sobre todo a nivel local mantienen sueldos que hasta hace unos años lucían atractivos para una demandante clase trabajadora, pero que hoy se muestran raquíticos. Algo de lo que no se necesita ser experto en economía para comprenderlo.

Un segundo empleo o el inicio de un emprendimiento se han convertido en la salida para muchos de estos trabajadores estables, que cada vez se ven más tentados por la informalidad, que durante la pandemia significó un salvavidas para gran parte de la juventud que emprendió nuevos proyectos y encontró ganancias decentes sobre todo en corto plazo. Por cierto, de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo, México es el país con más personas ocupadas de manera informal en todo Latinoamérica.

Salidas que al final del día dejan una generación cansada por la sobreexplotación que estas actividades conllevan, y que muy probablemente en el futuro genere perjuicios a la salud física y mental, mientras en el presente busca un escape como fanatizarse con un reality show los fines de semana.

EN DEFINITIVO… Algo no está bien y todos los sabemos. En el mundo el mercado de lujo es el que más crecimiento presenta, mientras que cada año más personas se suman a la estadística de pobreza extrema. En México, desde Palacio Nacional se sigue cacaraqueando y celebrando al súper peso que poco o nada ha beneficiado a la gran mayoría de las familias mexicanas. El costo de las mercancías, incluso las importadas, sigue por las nubes y por el contrario las remesas cada vez rinden menos.

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