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lunes, abril 15, 2024
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Un apunte sobre la violencia familiar y delitos sexuales

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Por Oscar Verdín Camacho

Un día, hace pocos años, un sujeto golpeó en extremo a su esposa con una vara metálica usada en caballos.

La agresión en una colonia en Tepic, que a poco estuvo llegar al feminicidio, se produjo meses después de que el individuo recuperó la libertad mediante un procedimiento abreviado, al declararse culpable de violencia familiar en agravio de su esposa que, a su vez, confiaba en un cambio de actitud de su pareja, una situación –el círculo de la violencia- que suele ser frecuente en mujeres que padecen estas situaciones.

A partir de la cueriza a la mujer como si fuera animal, al sujeto se le giró orden de aprehensión por tentativa de feminicidio.

Se trae el recuerdo a propósito de un reciente intercambio de opiniones con una persona que tiene años asistiendo a audiencias penales relacionadas con la violencia familiar, las lesiones entre parejas, la reincidencia que, lamentablemente, en ocasiones llega al feminicidio.

Y aquí nos detuvimos en un aspecto crucial, puesto que para muchos sujetos podría no tener importancia declararse culpables si a cambio está la libertad, pero a las instituciones sí; es decir, coincidimos que, si bien una víctima de violencia doméstica puede no advertir que el peligro continuará, la Fiscalía General del Estado (FGE), a quien toca la pena negociada con el delincuente, o bien el juez de Control que verifica que todo esté dentro de la norma, deberían poner mucha atención al estado psicológico del individuo que saldrá libre y se reencontrará con su víctima.

Si bien, por ejemplo, en la penal de Tepic se cuenta con un área de psicología, resulta crucial que haya el visto bueno del especialista de que el agresor, o agresora, ha tocado fondo y no volverá a violentar, y una situación similar respecto a quienes siguen sus procesos en libertad. Y por supuesto esta atención debe profundizar también en las víctimas, que con frecuencia no advierten el peligro que viven con una violencia repetida, de hecho normalizándola.

Cuando ocurre un feminicidio o una violencia familiar, sobre todo si tiene un alto impacto en la sociedad, al interior de las instituciones de inmediato se revisa si hay antecedentes de reporte de quienes están involucrados. Generalmente se llega a una violencia extrema cuando ya se vivieron hechos anteriores.

De acuerdo con la profesionista consultada, el patrón de quienes cometen delitos sexuales guarda alguna coincidencia respecto a la violencia familiar, pues habrían tenido ya un rastro.

Y aquí cabe indicar los constantes comunicados de la Fiscalía sobre aprehensiones de quienes están relacionados en uno u otro delito.

La violencia en casa, y la violencia sexual, son latentes.

Por ello vuelve a advertirse que habrá personas imputadas de delito sexual que con prisa aceptarán un procedimiento abreviado para negociar una pena y dejar la prisión, sin embargo, resulta determinante analizar la atención psicológica durante su reclusión para, cuando menos, advertir que no reincidirán.

Tanto en la violencia familiar como en los delitos sexuales no debería bastar la puesta en libertad de quien se ha declarado culpable, sino ir más allá, previendo en lo mayor posible que estos casos no se repitan.

* Esta información es publicada con autorización de su autor. Oscar Verdín Camacho publica sus notas en www.relatosnayarit.com

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