En punto de las 10:00 de la mañana de este miércoles, las alarmas resonaron en las instalaciones de la 13/a. Zona Militar, marcando el inicio de una jornada de prevención y adiestramiento civil. El ejercicio convocó a diversos sectores de la administración pública y fuerzas armadas, quienes activaron de inmediato los protocolos de evacuación. Los asistentes se desplazaron con orden hacia los puntos de reunión establecidos, priorizando en todo momento la integridad física de quienes se encontraban en el inmueble.
Durante el despliegue, brigadas especializadas ejecutaron maniobras de respuesta ante una supuesta contingencia telúrica. El titular del Ejecutivo estatal, Miguel Ángel Navarro Quintero, participó en la dinámica junto a mandos militares, supervisando la efectividad de las rutas de salida y la agilidad de los cuerpos de auxilio. Esta práctica busca sensibilizar a la población sobre los riesgos latentes y la importancia de mantener una organización interna sólida ante eventos que pueden comprometer la seguridad colectiva.
La Brigada de Primeros Auxilios asumió el control de los servicios médicos preventivos, brindando asistencia técnica a las personas que simularon afectaciones físicas o crisis de ansiedad durante el desalojo. El personal de salud garantizó que cada individuo recibiera la valoración adecuada en el triage de emergencia, demostrando que la atención oportuna es vital para reducir las consecuencias de un impacto sísmico real en áreas de alta concentración humana.
En paralelo, los equipos de Protección Civil realizaron una inspección minuciosa de las redes de gas y la infraestructura del cuartel general para descartar fugas o daños estructurales que pusieran en peligro la zona. Asimismo, los grupos de evacuación recorrieron cada rincón de los edificios para certificar que ningún servidor público o civil permaneciera atrapado. Éste nivel de detalle en la supervisión asegura que el recinto recupere sus operaciones normales sólo después de que se garantiza la ausencia total de amenazas.
La jornada se vivió de manera sincronizada en todo el país, reafirmando que la prevención es la herramienta más eficaz para salvaguardar vidas frente a fenómenos naturales impredecibles. Al integrar el conocimiento técnico con la participación ciudadana, se consolida una estructura de protección más robusta para el estado. La cultura de la protección civil se fortalece mediante la repetición constante de estos ejercicios, logrando que la sociedad actúe con mayor prudencia y eficacia ante cualquier eventualidad futura.







