La puesta en marcha de una planta potabilizadora en la comunidad indígena de Colorado de la Mora transforma el acceso al recurso hídrico para más de 500 habitantes. Éste avance pone fin a décadas de carencias en una de las zonas más apartadas del municipio de Tepic, donde las familias debían realizar esfuerzos físicos extenuantes para abastecerse de líquido vital.
Caminar hasta 17 kilómetros hacia manantiales o descender a las márgenes del río era la única opción para los pobladores antes de esta obra. La inversión de 12 millones de pesos permite que el recurso llegue directamente a la localidad, eliminando riesgos físicos para mujeres, infantes y adultos mayores que anteriormente realizaban dichas travesías para cubrir sus necesidades básicas.
Crescencio Hernández Díaz, comisariado ejidal de la zona, explicó que contar con agua purificada a pocos metros de los hogares es un cambio radical para la vida comunitaria. El representante detalló que el recurso ahora estará disponible para el consumo humano, el aseo personal y las labores domésticas, facilitando actividades que antes dependían de traslados en embarcaciones o largas jornadas de carga manual.
El acceso al suministro seguro mejora las condiciones de salud y reduce las brechas de desigualdad en la serranía nayarita. Mediante esta infraestructura, el gobierno busca dignificar la rutina de los ciudadanos que durante años se sintieron aislados del desarrollo urbano, garantizando que los servicios básicos lleguen a los puntos geográficos de más difícil acceso en el territorio.
Joaquín de la Cruz, juez auxiliar del poblado, recordó que el uso de chalupas para conseguir agua representaba una carga económica y física considerable para los padres de familia. La nueva cercanía del suministro permite optimizar el tiempo de los habitantes y asegura un líquido libre de contaminantes, señaló Miguel Ángel Navarro Quintero al entregar el sistema que hoy responde a una demanda histórica de los pueblos originarios.
Estas acciones de infraestructura hídrica pretenden erradicar las dificultades crónicas de abastecimiento en las regiones de difícil orografía. Al sustituir los traslados peligrosos por una planta moderna y eficiente, se protege la integridad de los beneficiarios y se fomenta un entorno de higiene que previene enfermedades, elevando la calidad de vida de la población serrana.
Colorado de la Mora deja atrás el rezago para integrarse a una red de atención que prioriza la salud pública y el bienestar social. La transformación de la vida diaria en las comunidades rurales es una realidad que se consolida con proyectos que eliminan el aislamiento y devuelven el derecho fundamental al agua a quienes más lo necesitan.







