El aumento en las lesiones por quemaduras entre la población infantil genera una alerta para fortalecer la prevención dentro de las viviendas. El Instituto Mexicano del Seguro Social advierte que la mayoría de estos incidentes son evitables mediante la educación y el autocuidado constante por parte de quienes tienen a su cargo a menores.
Durante el año 2025, las valoraciones a niñas, niños y adolescentes en unidades especializadas pasaron de 217 a 332 casos, lo que representa un crecimiento cercano al cincuenta por ciento. De este total, una décima parte de los pacientes requirió hospitalización prolongada y procedimientos quirúrgicos complejos debido a la gravedad de los daños sufridos en el entorno familiar.
Nueve de cada diez eventos en infantes menores de cinco años ocurren en espacios como la cocina y el baño, áreas identificadas como críticas para la seguridad. Según explicó la cirujana plástica Claudia Berenice Hernández Valverde, adscrita a la Unidad de Quemados del Hospital de Traumatología y Ortopedia Victorio de la Fuente Narváez, el descuido con líquidos calientes como sopas o agua para el aseo es la causa principal de estas emergencias.
En el caso de los adolescentes, las conductas de riesgo se vinculan con el manejo de sustancias inflamables y la realización de retos difundidos en plataformas digitales. Existe además una preocupación por el uso de remedios caseros como pasta dental o clara de huevo antes de buscar ayuda profesional, pues estas prácticas sólo logran profundizar las heridas y complicar la recuperación médica.
Verificar la temperatura del agua antes del aseo personal y restringir el acceso de los menores a zonas donde se preparan alimentos resultan acciones preventivas esenciales. La suma de esfuerzos entre las familias y las instituciones de salud permitirá proteger la integridad física de los ciudadanos más jóvenes, asegurando un desarrollo pleno libre de secuelas físicas o psicológicas permanentes.







