Mediante un exhorto dirigido a las autoridades competentes, el Congreso local impulsa la priorización de la salud mental en la entidad, centrando la propuesta en la reconversión de espacios existentes. El planteamiento principal sugiere que las instalaciones del centro Marakame se adapten como una unidad especializada para la atención psiquiátrica, respondiendo a la creciente demanda de servicios médicos de esta naturaleza.
Aquella urgencia por abordar trastornos como la ansiedad y la depresión se fundamenta en su aparición a edades cada vez más tempranas entre la juventud. Se advierte que, si estas condiciones carecen de un seguimiento profesional oportuno y preventivo, las consecuencias pueden derivar en escenarios trágicos, lo cual obliga a una intervención institucional inmediata.
El diputado integrante de la bancada Levántate por Nayarit, Diego Calderón Estrada, destacó que la carencia de infraestructura para personas con trastornos mentales es palpable en las zonas urbanas de la capital. Según su observación, la presencia de hombres y mujeres con padecimientos visibles que deambulan por las calles exige que el Estado ofrezca alternativas reales de tratamiento y asuma su compromiso desde el ámbito legislativo.
Bajo el esquema de reordenamiento hospitalario que supone la próxima apertura del nuevo hospital de 120 camas en la Ciudad de la Salud, diversos inmuebles quedarán desocupados. No obstante, se considera que el recinto estatal contra las adicciones posee una viabilidad técnica superior para recibir a pacientes psiquiátricos en comparación con el antiguo Hospital Central, facilitando así una transición operativa más eficiente.
Estimaciones sobre el costo de este tipo de servicios revelan un impacto financiero elevado, debido a la necesidad de contratar personal médico especializado y adquirir insumos de alta especialidad. Por tal motivo, se elabora una ruta técnica y presupuestal para el ejercicio fiscal de 2027, con la firme intención de asegurar que el recurso quede asignado formalmente y se logre una cobertura integral para la población vulnerable.
Existe además una preocupación por el fenómeno del subregistro de pacientes en la entidad, motivado en gran medida por la movilidad de personas que abandonaron clínicas en otros estados. Éstas, al encontrarse sin una red de apoyo, terminan en situación de calle, por lo que contar con un espacio propio permitiría identificar y tratar de forma digna a quienes hoy carecen de un hogar y de salud mental.







