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4…, 2… ¡ESPAÑA BI-CAMPEÓN!

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Treinta y nueve días después de aquel partido inaugural en el que la selección mexicana derrotó por dos goles a cero a la oncena sudafricana, bajó el telón del Campeonato Mundial de Futbol 2026 que tuvo como sede principal a los Estados Unidos de América y como sedes secundarias a Canadá y México…

Pero antes de que bajara el telón, habíamos de ser testigos aún de los cuatro partidos que quedaban por disputar: los dos de semifinales: Francia vs España [el que fue considerado como una especie de final adelantada] y Argentina vs Inglaterra [con todo el morbo inevitable de los enfrentamientos previos en Inglaterra 1966 y en México 86 y el asunto de las Islas Malvinas o de las Falklands Islands].

En mi anterior colaboración afirmaba que los pronósticos de una buena parte de los comentaristas y analistas parecían estar basados en las preferencias personales y que, desde la perspectiva de quienes arriesgan su dinero en las apuestas, los favoritos para llegar a la final eran Francia e Inglaterra y que el principal favorito para obtener la copa, las medallas y ―esta ocasión unos anillos semejantes a los que entrega la NBA― era “Les Bleus”…

Sin embargo, “a la hora de la hora” las semifinales tomaron un camino distinto…

En el primer partido de semifinales disputado en Dallas [Arlington, TX], la “Ex Furia Roja” ―vestida con unas camisetas color blanco roto [off-white]― ofreció una auténtica cátedra de futbol asociación desactivando de manera poco menos que total a “los cuatro fantásticos” de la selección gala que, salvo los esfuerzos desplegados por Kylian Mbappé [quien, a la postre, obtendría por segunda ocasión consecutiva la bota de oro como campeón goleador con 10 goles anotados y llegando a 22 goles anotados en mundiales], fueron incapaces de poner en riesgo la portería española…

El momento clave del partido fue, sin duda, el penalti cometido por Lucas Digne sobre Lamine Yamal en el minuto 19 y convertido por Mikel Oyorzabal, ya que a partir de ese momento los pupilos de Didier Dechamps no fueron capaces de reponerse, menos aún después de que Pedro Porro anotara el segundo y definitivo gol en el minuto 57, después del cual habría algunas oportunidades más de parte de los ibéricos [incluido un gol de Lamine Yamal, anulado por fuera de lugar] y apenas dos intentos tenues de Ousmane Dembélé antes del final del partido.

El segundo partido, disputado un día después entre los ingleses y los argentinos en Atlanta GA, ofreció pocas emociones en los primeros 45 minutos con un porcentaje combinado de goles esperados [xG] ―una de las novedosas mediciones introducidas en el balompié― de 0.08 [¡!] pero, eso sí, en los primeros 24 minutos se habían cometido ya 11 faltan y al final del primer tiempo, se contabilizaban 19 [11 de Argentina y 8 de Inglaterra]…

Sería en los inicios del segundo tiempo que vendría la primera oportunidad manifiesta de gol, a través de Julián Álvarez y en el minuto 55 Anthony Gordon pondría adelante al “Equipo de la Rosa”, el cual, de manera inexplicable para muchos, renunció al ataque a partir de ese momento e intentó resistir a los embates argentinos, lo cual logró en varias ocasiones con una brillante actuación de Jordan Pickford y en otras, porque los disparos encontraron los postes en lugar de las redes…

La resistencia logró mantenerse hasta el minuto 85 en el que Enzo Fernández lograría, finalmente, batir el marco inglés con un potente disparo desde fuera del área…

Cara pagaría su apuesta Thomas Tuchel ya que en el minuto 90+2 Lautaro Martínez lograría el gol que llevaría a la oncena celeste a disputar, por segunda ocasión consecutiva, el campeonato del mundo, rematando un centro de Lionel Messi en medio de seis o siete defensores ingleses…

El que suele ser considerado como un partido carente de sentido, al grado que muchas voces consideran que se debería suprimir, es decir, el partido cuyo vencedor obtiene el tercer lugar y sus integrantes las medallas de bronce correspondientes y que esta vez enfrentaba a los equipos que, antes de las semifinales aparecían como favoritas: Francia e Inglaterra, resultó ser, desde el punto de vista del espectáculo, el mejor de los 104 disputados ya que, a pesar de estar en disputa el nada despreciable tercer lugar [así como dos millones de dólares más para las arcas de la federación de la nación que resultara vencedora] pudimos ser testigos de un partido de esos que cada vez se ven menos; un partido abierto, sin marcas férreas ni estrategias rígidas; un partido en que se pudieron ver combinaciones increíbles y goles por racimos.

Es verdad que Francia hizo acto de presencia hasta el segundo tiempo, ya que en el primero le cedió totalmente la iniciativa a la selección “de los tres leones”, la cual aprovechó la oportunidad para obtener una ventaja que sería ya imposible de revertir [4-0] a pesar de que la reacción francesa en el segundo tiempo hizo olvidar no solo el terrible primer tiempo que ofrecieron, sino la derrota humillante que sufrieron ante la oncena española en plena fiesta de la Toma de la Bastilla al ser capaces de acercarse 3-4 en los primeros 20 minutos del segundo tiempo con un gol de Bradley Barcola y dos de Kylian Mbappé, aunque no les alcanzaría para revertir el marcador adverso a pesar de un cuarto gol que marcaría Ousmane Dembélé ya que Bukayo Saka alcanzaría su triplete al anotar el quinto gol inglés en un tiro de penal y Jude Bellinham culminaría su brillante actuación en el mundial con un “gol de bandera” un minuto antes del final del partido.

Finalmente, la final: España vs Argentina

Un encuentro en el que España volvió a ofrecer un desempeño brillante [al que solo le falta la contundencia para rayar la perfección], mientras que Argentina ―esa oncena albiceleste que había llegado a la final después de varios triunfos “pírricos”― fue incapaz de obtener su cuarto campeonato del mundo y su segunda Copa consecutiva porque fue incapaz de desplegar algún tipo de ataque [salvo en los minutos finales en los que alcanzó alguna insinuación] y fue incapaz de resistir hasta el final de los tiempos extras, ya que por aciertos del Dibu Martínez o por fallas increíbles de Nico Williams y de Mikel Merino resistieron hasta el minuto 106 en el que Ferrán Torres anotó ese único gol del partido que le dio a “La Roja” su segunda Copa del Mundo, dieciséis años después de la primera y que, junta y justamente, le dio a Pau Cubarsí la posibilidad de obtener el trofeo como “Mejor jugador joven del Mundial 2026”; a Unai Simón, el guante como mejor portero del mundial y a Rodrigo Hernández el balón de oro como el jugador más valioso del mundial…

José Luis Olimón Nolasco
José Luis Olimón Nolasco
Académico, teólogo y filósofo. Catedrático de la Universidad Autónoma de Nayarit. Colaborador de la Secretaría de Educación Pública y de la Comisión de la Defensa de los Derechos Humanos en Nayarit.
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