Antes de perderlo todo, Antonio Contreras Ortiz pasó casi 15 años atrapado en el mundo de las adicciones. La cocaína, la heroína, el alcohol y la mariguana lo llevaron a tocar fondo, alejándolo de su familia, de sus amistades y de cualquier proyecto de vida. Sin embargo, cuando parecía no haber salida, tomó una decisión que cambió su destino para siempre: pedir ayuda.
Hoy, convertido en un ejemplo de superación, comparte la historia de cómo logró vencer la dependencia a las drogas y recuperar la confianza, la dignidad y el cariño de sus seres queridos.
El momento que lo hizo comprender que necesitaba ayuda profesional ocurrió tras un pleito en el que, en estado inconveniente, terminó involucrado en una agresión con una botella de caguama.
“Cuando yo comprendí que yo ya estaba mal, que ocupaba ayuda, y de ahí cuando yo dije ‘¿Sabes qué? Ya, hasta aquí voy a parar'”, expresó.
En una época en la que el Nayarit era gobernador Celso Humberto Delgado, y coincidiendo con una feria instalada en el Parque Juan Escutia, Antonio se acercó con el mandatario y le pidió la ayuda, recuerda que en este momento él se encontraba en condiciones de extrema vulnerabilidad, sucio y con malos olores, reconociendo que ya era irreconocible.
Narró que ahí fue atendido por una joven llamada Soledad, quien lo canalizó a las oficinas ubicadas en la calle Génova número 11 en fraccionamiento Ciudad del Valle y posteriormente comenzó su proceso de desintoxicación, el cual describió como un mes sumamente duro lleno de escalofríos, temblores, delirios de persecución y la sensación de que su cuerpo se desarmaba: “fue todo un mes de síntomas físicos severos, insomnio y delirios, donde optó por salir adelante por fuerza de voluntad propia y la ayuda de un poder superior”.
Enseguida, Antonio advirtió sobre el peligro de escalar en el consumo de las drogas, pues recordó que, tras probar la heroína, su vida se desmoronó por completo, perdiendo el control de sus actos y alejándose de la realidad, vivía en la calle, sin importar el aseo personal o las condiciones en las que dormía, buscando únicamente la manera de conseguir su siguiente dosis mediante la mentira, el robo o el engaño.
Hoy en día, tras haber superado las adicciones, Antonio cuenta con la confianza de su familia y conserva las llaves de un hogar donde ahora vive al lado de sus seres queridos.







