En 1923, Tepic vio rodar su primer balón de futbol. Se dice, se cuenta, se rumora que era un día como cualquier otro, pero con un detalle especial, un balón en el parque Juan Escutia, que en aquellos tiempos era conocido como parque Aquiles Serdán, un lugar donde se jugó futbol y beisbol.

El responsable de llevar aquel balón fue Francisco Camarena, quien llegó como el niño rico del barrio con juguete nuevo, con cara de “no vengo a presumir”, y todo el barrio queriendo tocarlo.
Hasta ese momento nadie imaginaba que ese balón iba a convertir a toda una ciudad en afición a un deporte tan popular a nivel mundial. La gente de Tepic se enamoró del futbol como si fuera un romance de película, con mucho dramatismo, es más, creo que ese drama nos encanta hasta hoy.
Rápidamente, el futbol se convirtió en la excusa perfecta para reunirse, hacer pasquines, gritar, desahogarse y, de paso, culpar al árbitro como el responsable de todos nuestros males. ¡Amén!
Para 1928, el juguete de Francisco Camarena ya era de uso comunitario, pues ya se habían fundado los clubes de Puga y Bellavista, y luego llegaron Rastro, Luz y Fuerza… equipos que empezaron a sonar fuerte por la calidad de sus jugadores y el valor “artístico” de sus aficionados para armar los zafarranchos.
Y en 1940, en los terrenos del parque Juan Escutia se jugó el primer campeonato oficial de futbol. Participaron Puga, Bellavista, México, Germania, Jauja y Águila.

¡Y oooh! La gran sorpresa llegó en 1944, pues la selección de futbol de Nayarit salió campeona del Grupo B. Sí, campeona, con trofeo, fotograía oficial y toda la cosa…más de algún experto despistado dijo: “¡Ya sabía que éramos buenos!”.
Ese título nos dio el derecho a regresar al año siguiente al Grupo A, defender la corona y, si la suerte nos sonreía, se podía ascender al futbol profesional, como decía el reglamento.
Y aquí viene algo muy, muy, muy familiar… no fue posible regresar, pues no había condiciones deportivas ni económicas para hacerlo y se perdió entonces el derecho ganado. Así fue como Nayarit empezó a tocar la puerta del futbol profesional, sí, desde aquellos años.
Para 1958 alguien decidió que ya era hora de soñar en grande. Vinicio Villaseñor, presidente de la Asociación Estatal de futbol de Aficionados, y Fermín Álvarez Soltero pensaron que Tepic merecía futbol profesional, no sólo pasión amateur.
Entonceeees fueron con el gobernador en turno, Francisco García Montero, y le dijeron, con esa seriedad que sólo tienen los soñadores tercos, que la ciudad necesitaba un equipo profecional de futbol, quizas una tercera división.
Y como lo recordó el cronista Jesús Ceja Valadez: “El gobernador dijo muy convencido del proyecto: ‘Vamos a tener segunda división, cueste lo que cueste.’” Los Coras del Deportivo Tepic fue entonces un equipo armado con puro talento local y sólo tres refuerzos.

1924 fue el origen y 1958 fue un parteaguas, y desde entonces, cada grito de gol en cualquier cancha del estado, es parte de una historia que Nayarit sigue contando con orgullo.
Fuente: Jesús Ceja Valadez, Entre Ceja y Ceja, págs. 52–56.





