Las festividades de Semana Santa de este año representan un momento histórico para la Iglesia católica debido al relevo simultáneo de las figuras que encabezan las ceremonias en Roma y en Nayarit, señaló el sacerdote Rafael Luquín. El clérigo explicó que es la primera ocasión en que el papa León XIV preside los ritos pascuales en el Vaticano, coincidiendo con el inicio del ministerio del obispo Engelberto Polino Sánchez en la Diócesis de Tepic.
La transición en los mandos eclesiásticos otorga un carácter especial a las celebraciones litúrgicas de dos mil veintiséis, centradas en el mensaje de la victoria sobre la muerte. De acuerdo con el testimonio de Luquín desde la capital italiana, la coincidencia de nuevos liderazgos en ambas sedes refuerza el sentido de renovación espiritual para la comunidad católica durante la conmemoración de la Pasión.
Dentro del calendario de actividades, la jornada del Viernes Santo destaca como la única fecha del año en la que no se celebra la santa misa en ninguna parroquia del mundo. Las comunidades centran su devoción en la meditación del Viacrucis y en la denominada Celebración de la Pasión del Señor, actos que invitan a los fieles a profundizar en el significado del sacrificio de Jesucristo.
El ciclo de la Semana Mayor concluye con la Vigilia Pascual durante la noche del Sábado Santo, tras un periodo previo de silencio y oración en los templos. Esta ceremonia simboliza el paso de la oscuridad a la luz y se consolida como el evento de mayor relevancia para la feligresía, al integrar rituales que refuerzan la esperanza y la fe entre los creyentes ante el cambio de las autoridades diocesanas y pontificias.







