La Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sostuvo un encuentro con representantes del sector cañero nacional para analizar la crisis económica que afecta a miles de familias productoras en quince estados del país. Durante la reunión celebrada el pasado 31 de marzo, se plantearon estrategias para revertir el impacto del contrabando y la competencia desleal de edulcorantes extranjeros que han desplazado al producto nacional.
La industria de la caña de azúcar representa un pilar social fundamental para México, al ubicarse como el octavo productor mundial y generar empleos directos en 263 municipios. El sector destaca por su composición mayoritariamente campesina, ya que el 80 por ciento de los productores son familias que trabajan parcelas menores a cuatro hectáreas. Esta estructura productiva enfrenta actualmente un escenario crítico que pone en riesgo el sustento de miles de hogares en las zonas rurales.
Carlos Blackaller, dirigente nacional de los productores, expuso que el desequilibrio comercial con Estados Unidos y el contrabando son los principales detonantes de la inestabilidad. A esto se suma la sustitución de la azúcar de caña por jarabe de maíz de alta fructosa, un insumo importado bajo condiciones de dumping que se utiliza ampliamente en la industria de alimentos. La falta de políticas fiscales que diferencien ambos productos ha profundizado la desventaja para el campo mexicano.
El impacto financiero se refleja en una caída del 35 por ciento en el precio de referencia para el pago de la materia prima, lo que representa un ingreso menor por 35 mil millones de pesos para los productores. Los representantes explicaron a la presidenta que las exportaciones hacia el mercado estadounidense cayeron drásticamente, obligando al sector a colocar sus excedentes en el mercado mundial a precios significativamente menores. Esta situación ha generado pérdidas estimadas en 45 mil pesos por cada hectárea cultivada.
Ante este panorama, la presidenta Sheinbaum se comprometió a establecer una ruta de trabajo con seguimiento puntual a través de diversas dependencias gubernamentales. Las acciones se centrarán en negociar cuotas de exportación más justas, aplicar aranceles espejo y fomentar la diversificación energética mediante el uso de bioetanol. Con estas medidas, se busca transitar hacia un modelo de energías renovables que permita la sostenibilidad de la industria azucarera en el largo plazo.







