
El desempeño del Guadalajara en el torneo que está a punto de terminar, merece un reconocimiento especial. Llegó hasta semifinales con puros mexicanos, frente a instituciones plagadas de extranjeros que realizan inversiones multimillonarias para fortalecer sus plantillas.
Dejó fuera a los poderosos Tigres y fue eliminado por el Cruz Azul, luego de empatar el juego de ida en la cancha del Estadio Azteca.
El equipo mexicano por antonomasia nunca se rindió, a pesar de haberse desprendido de cinco jugadores que fueron convocados por Javier Aguirre a la Selección Nacional.
Las Chivas dejaron con un palmo de narices a sus miles de partidarios, pero también con la esperanza de que el trabajo del estratega argentino Gabriel Milito tendrá continuidad y seguirá dando frutos.
En la otra semifinal, Pumas eliminó anoche al Pachuca con un golazo de Jordan Carrillo, que contó con la colaboración del estático guardameta Carlos Moreno. El portero, convidado de piedra, solo vio pasar el obús que salió del botín derecho del joven jugador universitario.
En el segundo tiempo, el Pachuca fue predecible. Muchos “ollazos” sin ton ni son, hasta que llegó una jugada diferente, que no terminó en gol por la deficiente definición del venezolano Salomón Rondón. Pumas se defendió con propiedad y accedió a la gran final contra la Máquina Cementera.
Meritísima campaña de los Tuzos, que cayeron con la frente en alto. Ni qué decir de la formidable temporada universitaria. Pumas pasó de ser un equipo intermitente como local, indisciplinado y errático al contratar, a una escuadra consistente, ganadora y apuntalada con buenos fichajes y préstamos como Carrillo, Morales y Antuna.
El haber terminado la fase regular como superlíder le permitirá ser anfitrión en el juego de vuelta el próximo domingo en Ciudad Universitaria.








