La dispersión de recursos económicos y el respaldo directo a los esquemas de comercialización agrícola fortalecen la solvencia de las familias en diversas zonas del estado. Mediante la entrega de financiamientos y la consolidación de centros de acopio, se busca garantizar que el valor del trabajo en el campo permanezca en manos de quienes lo producen. Estas acciones integran una estrategia de fomento productivo que abarca desde pequeños negocios urbanos hasta las parcelas de los ejidatarios.
Mediante una inversión conjunta que supera los 14 millones de pesos, el gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero, junto a la presidenta del Sistema DIF Nayarit, Beatriz Estrada Martínez, entregó apoyos directos a emprendedores y agricultores. Dentro de este paquete financiero destaca la asignación de 110 créditos con tasa de interés cero, orientados a facilitar que jóvenes y personas de pueblos originarios consoliden sus proyectos personales. Este mecanismo de Fondos Nayarit permite que el capital llegue a sectores que tradicionalmente enfrentan barreras para acceder a la banca comercial.
Resulta relevante la intervención en el mercado del frijol en el municipio de Tuxpan, donde en un periodo de siete días se logró el acopio de casi 590 toneladas de la variedad azufrada. La administración estatal destinó más de 11 millones de pesos para asegurar un pago de 20 pesos por kilogramo, protegiendo a 150 pequeños productores de las fluctuaciones de precios externos. Sólo a través de una gestión transparente de los ingresos públicos se logra la reconstrucción del tejido económico en las zonas rurales, devolviendo la justicia al sistema del ejido.
Cerca de 5.3 millones de pesos adicionales fueron entregados a trabajadores agrícolas que no estaban contemplados en los programas convencionales de asistencia. La política de atención social se traslada directamente al territorio, evitando que los beneficiarios deban desplazarse largas distancias para recibir las soluciones a sus necesidades básicas. El contacto directo con los habitantes asegura que los recursos se utilicen en proyectos que tienen un impacto real en la calidad de vida de cada hogar.
Bajo este modelo de economía circular, el sistema asistencial del estado adquiere 700 toneladas mensuales de frijol y arroz nayarita para abastecer sus programas alimentarios. Esta estrategia permite que los suministros de las despensas provengan de las propias cosechas de la entidad, beneficiando anualmente a ochocientas mil familias. Aquel enfoque de integración productiva asegura que el presupuesto público circule dentro de la misma región, fortaleciendo tanto al consumidor como al productor local.
Diversos convenios administrativos se encuentran en marcha para que el programa Alimentación para el Bienestar mantenga este ciclo de consumo interno de granos básicos. La vinculación entre el campo y la asistencia social garantiza que el desarrollo económico no sea un esfuerzo aislado, sino una estructura que sostiene la estabilidad financiera del estado. La meta final es consolidar un mercado regional sólido donde la producción de Nayarit sea la base del sustento para su propia población.







