Este primer viernes de junio, la Biblioteca Magna universitaria recibió a autoridades de los tres órdenes de gobierno, representantes de la academia nacional y estatal, mandos militares y navales, y a buena parte de representantes de la comunidad universitaria, para una cita que la Universidad Autónoma de Nayarit (UAN) repite cada año por mandato de su Estatuto de Gobierno: la rendición del informe de su titular. En sesión especial extraordinaria del Honorable Consejo General Universitario, la rectora Norma Liliana Galván Meza presentó su Cuarto Informe de Actividades, correspondiente al periodo 2025-2026, bajo el lema «Logros compartidos que nos transforman».
La rectora abrió su mensaje con un verso de Amado Nervo, el poeta tepiqueño que da nombre a la Ciudad de la Cultura donde se asienta el campus: «Si vivir es sólo soñar, hagamos el bien soñado». La elección no fue casual. A lo largo de poco más de una hora de acto, insistió en que el documento que entregaba al Consejo respondía a una obligación de transparencia y, al mismo tiempo, a una convicción que dijo haber sostenido desde el primer día de su gestión: que era posible construir una mejor universidad.
La concurrencia daba cuenta del peso del acto. La presidencia del Consejo recibió, entre otros, al subsecretario de Educación Superior del gobierno federal, Ricardo Villanueva Lomelí; a la secretaria general de Gobierno del estado, Rocío Esther González García; a la presidenta del sistema DIF Nayarit, Beatriz Estrada Martínez; a la secretaria de Educación estatal, Mirna Araceli Manjarrez Valles, y a Irma Andrade Herrera, coordinadora general de Planeación y Buena Gestión de la ANUIES, en representación de su secretario general ejecutivo, Luis Armando González Placencia. Asistieron también el magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia, Edgar Román Salazar Carrillo; mandos militares, navales y de la Guardia Nacional; el presidente del patronato de la universidad, Carlos Francisco García Jiménez, y representantes de Santander Universidades y del Ceneval, junto con legisladores, presidentes municipales y otros.
Antes de tomar la palabra para su discurso, Galván Meza pidió proyectar un video con buena parte de los avances del periodo. Concluida esa pieza audiovisual, encuadró el sentido del informe. En cumplimiento del artículo 45, fracción VIII, del Estatuto de Gobierno de la institución, y en congruencia con el Plan de Desarrollo Institucional 2022-2028, la rectora comparecía «para rendir cuentas del trabajo realizado durante este periodo». Lo planteó como un ejercicio de apertura ante quienes, dijo, confían en la institución, la sostienen y le dan razón de ser.
El pasaje más personal de su intervención llegó cuando quiso poner rostro a las estadísticas. Detrás de cada cifra, afirmó, hay reuniones que se extendieron hasta tarde, traslados a comunidades remotas, llamadas que resolvieron crisis, clases que encendieron vocaciones, errores que dejaron aprendizaje y aciertos que dieron impulso. La rectora habló de cuatro años en los que, sostuvo, la comunidad universitaria asumió compromisos, afrontó retos, sumó aliados y cumplió objetivos en un entorno que describió como complejo y en constante cambio.
Ubicó los resultados de su administración en cinco frentes que, a su juicio, hoy tienen rostro y resultados: el incremento de la matrícula y la cobertura, la investigación con impacto social, la infraestructura educativa, las finanzas saneadas y la gobernanza institucional. «Estos cuatro años hemos construido bases sólidas para una nueva vida universitaria», expresó, antes de ceder el orden del día a los mensajes de sus invitados. La apartura de su discurso fue una declaración de pertenencia: «Y para mí es un orgullo ser la rectora de la Universidad Autónoma de Nayarit».
El video que precedió al discurso ordenó cuatro años de gestión en una sucesión de datos. En infraestructura, el patronato de la universidad benefició a 9 mil 663 estudiantes de 13 unidades académicas, nueve de nivel medio superior y cuatro de nivel superior, con la entrega de seis espacios comunes, tres laboratorios, tres edificios de aulas y siete domos. A esa labor se sumó el programa Tequios por la Paz, que congregó a cerca de 2 mil 804 integrantes de la comunidad en acciones de limpieza, prevención de adicciones y construcción de una cultura de paz.
En el territorio, la universidad coordinó 22 brigadas comunitarias en 16 municipios de Nayarit, que brindaron 2 mil 456 atenciones a mil 201 personas en situación vulnerable, y sumó otras 462 atenciones médicas y sociales en colaboración con la Fundación Origen. La rectoría también destacó la instalación de filtros de agua en la comunidad de El Botadero, en Santiago Ixcuintla, junto con jornadas de salud y campañas de vacunación.
En obra física, la institución ejerció una inversión de 62.2 millones de pesos que permitió 11 mil 792 metros cuadrados de construcción nueva y 485 mil 954 metros cuadrados de mantenimiento, además de un financiamiento histórico de 53.7 millones de pesos del Fondo de Aportaciones Múltiples para proyectos en los niveles medio superior y superior. El mantenimiento universitario atendió 925 órdenes de servicio, instaló mil luminarias en pasillos y áreas comunes, realizó mil 368 mantenimientos preventivos de aire acondicionado y colocó 143 equipos nuevos en 16 unidades académicas. En conectividad, se tendieron 4 mil 200 metros de cableado estructurado para internet por fibra óptica y wifi. Entre los proyectos en curso figura el comedor universitario, una obra del patronato proyectada para recibir a 350 comensales en dos plantas, que se espera entre en operación el próximo año.
La investigación ocupó un capítulo extenso. La universidad reportó 241 proyectos de investigación, de los cuales 47 cuentan con financiamiento externo y 187 con recursos institucionales, sostenidos por una inversión de 18 millones de pesos. Declaró contar hoy con 226 investigadores reconocidos en el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores, el 35.64 por ciento de sus 634 profesores de tiempo completo, lo que representa un incremento anual del 9.7 por ciento. La institución contabilizó 76 cuerpos académicos reconocidos por el Prodep, de los cuales 34 están consolidados, 24 en consolidación y 18 en formación. En la 30.ª edición del Programa Delfín, que la propia universidad coordinó, participaron 245 estudiantes en estancias de investigación, 196 nacionales y 49 internacionales, y desde el bachillerato 98 estudiantes de las 16 preparatorias se integraron al programa Explora. La rectora subrayó, además, que de los 30 programas de posgrado con matrícula activa, 15 cuentan con el reconocimiento del Sistema Nacional de Posgrados, un resultado que calificó entre los más satisfactorios del periodo.
El informe describió una matrícula amplia. La universidad atiende a 29 mil 370 estudiantes de nivel medio superior y superior, con un crecimiento del 7.52 por ciento desde el inicio de la administración. El bachillerato concentra a 11 mil 753 alumnos en 16 preparatorias distribuidas en 13 municipios, con cobertura de tutoría del cien por ciento a cargo de 334 docentes. El nivel superior y de posgrado reúne a poco más de 17 mil 600 estudiantes, y de las 20 licenciaturas acreditadas por organismos externos, que agrupan a 11 mil 326 alumnos, ocho de cada diez estudiantes cursan su formación en programas con acreditación nacional.
La vida cultural y deportiva aportó sus propios registros. La universidad realizó 12 actividades deportivas y recreativas que reunieron a 12 mil 918 personas, entre ellas los torneos de nivel medio superior y superior con 3 mil 385 participantes y la Liga Nayarita de Béisbol, con 3 mil 500 asistentes. En los Campeonatos Nacionales Universitarios de la ANUIES 2026 obtuvo dos medallas de oro, en salto de altura femenil y béisbol; una de plata, en futbol varonil, y seis de bronce, en atletismo, taekwondo, gimnasia aeróbica y luchas asociadas. En el terreno cultural desarrolló 85 actividades artísticas; el primer Festival de Teatro en Ruta ofreció 29 funciones de 14 agrupaciones y reunió a 2 mil 145 asistentes. En internacionalización, el primer Congreso Internacional de Lenguas Extranjeras convocó a 275 asistentes y 34 especialistas, mientras que el programa Pradlex capacitó a 860 integrantes de la comunidad y benefició a 3 mil participantes en cursos de extensión.
La gestión administrativa concentró otra parte del informe. A un año de la puesta en marcha del Centro de Pagos Universitario, la institución opera en un entorno totalmente bancarizado y libre de efectivo, con trámites en línea. En transparencia, atendió 125 solicitudes de información, 112 de acceso público y 13 de derechos ARCO, publicó 90 formatos en medios electrónicos y redujo en 28 por ciento los recursos de revisión respecto al año previo. En vinculación con el sector productivo, la iniciativa cafetalera «Conocimiento, tradición e innovación para el café en Nayarit» articuló 13 proyectos, 12 unidades académicas, 47 productores y 45 marcas locales, y el programa FermentArte impulsó el emprendimiento basado en desarrollos científicos. En materia documental, la universidad redujo el tiempo de titulación de 45 a 20 días, con la meta de entregar el título profesional en una semana mediante un nuevo esquema de alta seguridad.
Aunque el gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero cerró la ronda de mensajes, su intervención fue la que aportó los anuncios de mayor peso para las finanzas de la institución. El mandatario afirmó que, de no haber estado Galván Meza al frente de la rectoría, «la universidad hubiera entrado en una crisis extrema». Recordó que la administración heredó un rezago de larga origen: desde el inicio del siglo, dijo, dejaron de llegar las aportaciones de la universidad al Servicio de Administración Tributaria, al Instituto Mexicano del Seguro Social y al Infonavit.
El anuncio concreto vino enseguida. Navarro Quintero reveló que la universidad mantiene cuentas congeladas y requiere 71 millones de pesos para liberarlas. Para resolverlo, expuso un acuerdo alcanzado con la rectora: la institución aportará 45 millones de pesos y el gobierno del estado 26 millones, con el día 10 como fecha comprometida, a fin de descongelar de inmediato los recursos. El gobernador adelantó que en paralelo se revisarán los adeudos con el SAT y el Infonavit, este último, dijo, ya estudiado. Sumó otro dato sobre el respaldo estatal: la aportación del gobierno a la universidad pasó de 15.8 a 23.8 por ciento del presupuesto desde que asumió el cargo, ocho puntos más.
Buena parte de su mensaje giró en torno al patrimonio recuperado por su administración, que documentó en lo que llamó un «volumen blanco». Navarro Quintero aseguró haberse fijado al inicio del sexenio una meta de recuperación del 35 por ciento y haber alcanzado el 100, con dos millones de metros cuadrados reincorporados al patrimonio estatal. Esos terrenos, afirmó, se vinculan a un fondo soberano con mecanismos de inversión que, según expuso, dejarían a Nayarit ganancias de entre 16 y 18 por ciento, y mencionó terrenos ya colocados en un fondo en Luxemburgo, con interés de inversión de países árabes. Por mandato de ley, detalló, el 49 por ciento de esos recursos fortalecería los fondos de ahorro para el retiro del estado y el 51 por ciento se destinaría a inversiones de carácter social, entre ellas la universidad.
El gobernador enmarcó esa proyección en una de las apuestas de su gobierno: un desarrollo turístico que describió como «el Dubái de América», con una inversión calculada en 200 mil millones de pesos a ocho años y la expectativa de generar alrededor de 10 mil empleos. Atribuyó a la formación universitaria buena parte del momento económico del estado, al que situó como primer lugar nacional en inversión turística y entre los cinco con mayor generación de empleos. También dedicó una reflexión a la juventud y la violencia, al advertir sobre «sicarios de 12 años de edad que son producto de una sociedad que no los ha entendido», y sobre una época de «profundas depresiones socioemocionales». Cerró con una invitación a privilegiar las coincidencias sobre las diferencias: «Por la universidad sigamos luchando, siempre valdrá la pena».
El otro mensaje de la jornada corrió a cargo del subsecretario de Educación Superior del gobierno federal, Ricardo Villanueva Lomelí, quien habló antes que el gobernador. Su intervención reconoció primero la salud financiera reportada por la rectora: que la universidad cubre el pago de sus impuestos, sus cuotas al IMSS, los salarios y los aguinaldos de sus trabajadores. «Esta universidad ya hoy, con los recursos que recibe, puede vivir su año», resumió, aunque advirtió que persisten pendientes del pasado.
El grueso de su mensaje fue una reflexión sobre el cambio generacional y sus consecuencias para la enseñanza. Villanueva Lomelí recurrió a una comparación didáctica: la telenovela Mundo de juguete, con 604 capítulos a lo largo de dos años y tres meses, obligaba a su generación a esperar cada día, a la misma hora, frente al televisor. Esa paciencia, dijo, contrasta con la de los jóvenes formados con series, miniseries y videos de diez segundos, para quienes incluso ese lapso resulta largo. Mencionó un proyecto, todavía por anunciar, para enseñar historia mediante rap, y reconoció que un video de tres minutos sobre la vida de Benito Juárez le pareció breve a su propio equipo de comunicación.
El subsecretario ligó esa transformación a la ansiedad de una generación con un futuro incierto y empleos amenazados por la inteligencia artificial, y citó el despido de miles de informáticos en Estados Unidos el año pasado. De ahí derivó su tesis central: la educación debe cambiar porque cambió la noción del tiempo y la manera de consumir información. «No podemos seguir con la arrogancia académica de creer que nuestros métodos son los que requiere esta educación», planteó, para concluir que la responsabilidad de adaptarse recae también en la institución: «No se tienen que adaptar ellos a nuestro modelo, la universidad también tiene que adaptarse a ellos».
La sesión especial extraordinaria del Honorable Consejo General Universitario se declaró clausurada a las 12 horas con 52 minutos del viernes 5 de junio de 2026. Quedaba en el aire el lema con que la rectora había abierto la jornada y un acuerdo financiero con fecha precisa, el día 10, para que la Universidad Autónoma de Nayarit recupere el control de sus cuentas.







