La salud mental en Nayarit presenta un comportamiento contrastante durante 2026. Mientras algunos indicadores muestran una disminución respecto al año anterior, como los casos de depresión, la ideación suicida y ciertos métodos de autolesión, otros reflejan un incremento que mantiene bajo observación a las autoridades sanitarias, particularmente el aumento en los intentos de suicidio y en algunos mecanismos asociados con conductas suicidas de mayor riesgo.
El análisis del Boletín Epidemiológico del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SINAVE), correspondiente a la Semana Epidemiológica 24 de 2026, revela que la entidad mantiene una posición intermedia en el contexto nacional en la mayoría de los indicadores relacionados con enfermedades neurológicas y salud mental. Sin embargo, la evolución de algunos registros plantea interrogantes sobre la eficacia de la detección temprana y el acceso oportuno a los servicios especializados.
La información del boletín corresponde a los cuadros 17 al 17.3, dedicados exclusivamente a enfermedades neurológicas, depresión, intentos de suicidio, ideación suicida y distintos métodos de lesiones autoinfligidas. Aunque la publicación corresponde a la semana epidemiológica 24, los datos acumulados abarcan hasta la semana 23 de este año.
Entre las condiciones analizadas, la depresión continúa siendo el padecimiento con mayor carga epidemiológica tanto en Nayarit como en el resto del país.
En la entidad se registraron mil 707 casos acumulados durante las primeras 23 semanas del año, frente a los mil 819 reportados en el mismo periodo de 2025, lo que representa una disminución de 112 casos, equivalente a una reducción de 6.2 por ciento. Durante la semana 24 fueron notificados 51 nuevos pacientes.
El comportamiento por sexo mantiene una diferencia importante. Las mujeres concentran mil 167 casos, mientras que los hombres suman 540, por lo que cerca de siete de cada diez diagnósticos corresponden a población femenina.
Aunque la reducción representa una señal favorable, la carga de enfermedad continúa siendo importante para un estado del tamaño de Nayarit. El promedio acumulado equivale a aproximadamente 74 nuevos casos por semana durante el periodo analizado.
En el contexto nacional, Nayarit se ubica aproximadamente entre las posiciones 16 y 18 por número de casos de depresión. Muy por encima aparecen Ciudad de México, con más de 13 mil 600 registros acumulados; Jalisco, con poco más de cinco mil, y el Estado de México, con cerca de cuatro mil 900 casos.
Mientras la depresión disminuyó, el comportamiento del intento de suicidio avanzó en sentido contrario.
El boletín documenta 34 intentos de suicidio acumulados en Nayarit, seis más que los registrados durante el mismo periodo del año pasado, lo que representa un incremento de 21.4 por ciento. De esos casos, 26 corresponden a mujeres y ocho a hombres, lo que significa que tres de cada cuatro personas registradas por esta causa son del sexo femenino.
La entidad ocupa aproximadamente entre los lugares 12 y 15 del país en este indicador, una posición que resulta significativa considerando el tamaño de su población.
Este comportamiento adquiere mayor relevancia porque el intento de suicidio es considerado el principal antecedente para un suicidio consumado, de ahí que las autoridades sanitarias utilicen este indicador para orientar acciones preventivas y fortalecer la atención psicológica y psiquiátrica.
Otro dato que llama la atención es el incremento observado en algunos métodos de autolesión.
Los casos de envenenamiento autoinfligido mediante analgésicos y antiinflamatorios aumentaron de 27 a 36 registros acumulados, un crecimiento de 33.3 por ciento. Al igual que ocurre con los intentos de suicidio, las mujeres representan la mayoría de los casos, con 25 registros frente a 11 en hombres.
También aumentaron las lesiones autoinfligidas mediante ahorcamiento, estrangulamiento o sofocación, al pasar de seis a ocho casos acumulados, equivalente igualmente a un incremento de 33.3 por ciento.
Aunque el número absoluto continúa siendo reducido, especialistas consideran este indicador especialmente delicado debido a que el ahorcamiento es uno de los métodos con mayor letalidad dentro de las conductas suicidas.
En contraste, los envenenamientos mediante psicofármacos, sedantes y medicamentos antiepilépticos disminuyeron ligeramente. Nayarit acumuló 24 registros frente a los 26 observados en 2025, una reducción de 7.7 por ciento que mantiene a la entidad dentro del tercio inferior del ranking nacional.
El boletín también identifica avances importantes en otros indicadores relacionados con las autolesiones.
Las lesiones provocadas mediante objetos cortantes disminuyeron de nueve a cuatro casos acumulados, lo que representa una reducción de 55.6 por ciento. Este tipo de lesiones suele presentarse con mayor frecuencia entre adolescentes y jóvenes, por lo que la disminución constituye una señal alentadora, aunque el propio análisis advierte que el bajo número de casos obliga a interpretar los resultados con cautela.
En cuanto a las lesiones por salto desde lugares elevados, durante 2026 no se registró ningún caso en Nayarit, cuando en el mismo periodo del año anterior se habían documentado cinco. La reducción alcanza el 100 por ciento y coloca al estado entre las entidades con menor incidencia de este método.
Uno de los resultados más llamativos aparece al revisar la ideación suicida.
Los registros disminuyeron de 161 a 74 casos, una reducción de 87 personas, equivalente a 54 por ciento. A pesar de esta disminución, las mujeres continúan representando casi dos terceras partes de los casos registrados.
Esta aparente mejoría contrasta con el aumento de los intentos de suicidio.
El análisis elaborado a partir del boletín plantea que esta diferencia podría responder a diversos factores, entre ellos cambios en la forma de registrar los casos, menor detección de personas que expresan pensamientos suicidas antes de pasar a un intento o variaciones propias del sistema de vigilancia epidemiológica. Por ello, los especialistas recomiendan analizar este comportamiento con mayor profundidad para determinar si realmente disminuyó la ideación suicida o si existe un problema de subregistro.
El panorama nacional confirma que la salud mental continúa siendo uno de los principales desafíos para el sistema de salud mexicano.
La depresión concentra alrededor de 70 mil 582 casos acumulados en el país y se mantiene como la condición más frecuente dentro del boletín epidemiológico. Le siguen la ideación suicida, con aproximadamente tres mil 407 registros; el intento de suicidio, con poco más de dos mil casos; los envenenamientos mediante psicotrópicos; los envenenamientos por analgésicos; las lesiones por objeto cortante; el ahorcamiento; las lesiones por salto desde lugares elevados y las ocasionadas mediante arma de fuego.
Ciudad de México, Jalisco y Estado de México aparecen de forma recurrente entre los primeros lugares en la mayoría de los indicadores debido, en gran medida, a su tamaño poblacional. Chihuahua, Sonora y Coahuila también destacan por la frecuencia de algunos métodos de autolesión y por el incremento observado en varios indicadores de salud mental.
Aunque Nayarit no figura entre las entidades con mayor carga epidemiológica del país, tampoco aparece entre las que presentan los niveles más bajos, por lo que el seguimiento permanente continúa siendo indispensable.
Las cifras históricas de mortalidad ayudan a dimensionar la importancia del problema.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), durante 2024 se registraron siete mil 430 defunciones de residentes en Nayarit. Las enfermedades del corazón encabezaron las causas de muerte con mil 504 fallecimientos, seguidas por los tumores malignos con 950 y la diabetes mellitus con 773.
Dentro de las primeras veinte causas de defunción aparecen las lesiones autoinfligidas intencionalmente, que ocasionaron 85 fallecimientos y ocuparon el lugar número 13 entre todas las causas de muerte registradas en la entidad.
Al revisar la información por sexo, se observa que 69 de esas muertes correspondieron a hombres y 16 a mujeres, un comportamiento distinto al observado en los registros epidemiológicos de intentos de suicidio, donde predominan ampliamente las mujeres. Esta diferencia coincide con la evidencia internacional que muestra que ellas realizan más intentos, mientras los hombres presentan una mayor mortalidad debido al uso de métodos más letales.
Los registros históricos del INEGI muestran además que el comportamiento del suicidio en Nayarit ha fluctuado durante los últimos años. En 2019 se documentaron 77 defunciones; en 2020 fueron 91; en 2021 llegaron a 92; durante 2022 alcanzaron su nivel más alto con 142 casos; en 2023 descendieron a 94 y en 2024 cerraron con 85 fallecimientos.
En el contexto nacional, México registró nueve mil 51 suicidios durante 2024, de los cuales siete mil 296 correspondieron a hombres y mil 752 a mujeres.
Los datos del SINAVE y del INEGI permiten observar que Nayarit enfrenta un escenario complejo. La reducción de la depresión, la disminución de la ideación suicida y el descenso en algunos métodos de autolesión representan avances importantes. Al mismo tiempo, el incremento en los intentos de suicidio, el aumento de los envenenamientos mediante analgésicos y el crecimiento de las lesiones por ahorcamiento evidencian que persisten factores de riesgo que requieren atención prioritaria.
Los resultados también muestran una marcada diferencia por género. Las mujeres concentran la mayor parte de los registros de depresión, ideación suicida e intentos de suicidio, lo que refleja una mayor carga de problemas de salud mental registrada en ellas y la necesidad de analizar los factores sociales, económicos, culturales y de violencia que pueden incidir en su bienestar emocional. En contraste, los hombres continúan representando la mayoría de las defunciones por lesiones autoinfligidas, un patrón que diversos estudios han asociado con el uso de métodos de mayor letalidad, así como con barreras culturales que dificultan la búsqueda oportuna de apoyo psicológico.
Este panorama plantea la necesidad de fortalecer las políticas públicas con perspectiva de género mediante estrategias diferenciadas de prevención, detección y atención. En las mujeres resulta indispensable ampliar el acceso a servicios de salud mental, fortalecer las redes de apoyo y atender factores estructurales como la sobrecarga de cuidados, la violencia y las desigualdades que pueden afectar su bienestar emocional.
En los hombres, el reto pasa por reducir el estigma que aún rodea la búsqueda de ayuda psicológica, promover el reconocimiento oportuno del malestar emocional y prevenir que las crisis se traduzcan en el uso de métodos altamente letales. Los datos muestran que mujeres y hombres enfrentan la crisis de salud mental de formas distintas, ellas aparecen con mayor frecuencia en los diagnósticos y en los intentos de suicidio; ellos continúan concentrando la mayoría de las muertes por esta causa. Comprender esas diferencias resulta indispensable para diseñar políticas públicas más eficaces y construir estrategias de prevención que respondan a las necesidades específicas de cada población.







