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jueves, julio 2, 2026
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De leones, goles y amuletos

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Inglaterra no participó en los primeros tres mundiales celebrados en 1930 en Uruguay, tampoco en 1934 en Italia ni en 1938 en Francia. El inventor del futbol soccer al asumirse como el creador y el mejor, se rehusaba. Sus conflictos con la Federación Internacional de Futbol Asociado y con una arrogancia propia del león, descalificaban al resto del reino animal. Salir de su selva a mostrar supremacía, no les era necesario, bastaba mostrar su dentadura y rugir. Con lo que no contaba este melenudo es que, en la jungla mundial, se organizaba ya el primer Mundial con dieciséis selecciones en Uruguay, donde los anfitriones se “despacharon” a los argentinos, convirtiéndolos en un asado.

La segunda Copa Mundial fue en Italia, desairada por los uruguayos en represalia a su ausencia cuatro años atrás en Sudamérica. En el país de la bota, participaron quince delegaciones, entre ellas México que prematuramente fue eliminado por Estados Unidos.  Esta vez, los padres de la pizza, hicieron panceta –tocino- a su rival Checoslovaquia y con la ayuda arbitral y la consigna de: ¡Vencer o morir! de Benito Mussolini, se escribió la historia!  

El tercer mundial, Francia del 38, Italia se coronó bicampeón, imponiéndose a Hungría. Al siguiente año, estalló la Segunda Guerra Mundial y el futbol mundial pausó.

Hasta 1950, la FIFA retomó la organización. La Selección de Inglaterra o de los Tres Leones, dejaron atrás su sentido supremacista, resignándose a ensuciar sus botines en la selva amazónica al participar en el Mundial de Brasil donde debutaron enseñando el diente y la garra, ya recortada, entrando al combate de todos contra todos para finalmente ver cómo Uruguay hizo picaña al equipo sede en aquel histórico “maracanazo” cuando los brasileiros vivieron el día más trágico deportivamente de su historia.  

Tuvieron que pasar otros dieciséis años para que los de Inglaterra tuvieran que enfrentarse en diferentes escenarios para confirmar que un león puede perder los dientes, pero no su hambre. En su territorio, logró imponerse sobre todos y se alza como el rey sobre Alemania, el país de la Selva Negra.

En este caminar mundialista, México se ha enfrentado en una sola ocasión a los ingleses, precisamente en Inglaterra allá por 1966, cuando fuimos derrotados por dos goles nada más y nada menos que de Bobby Charlon y Roger Hunt -que en el apellido llevaba la sentencia- pues cazó a los aztecas.

Hoy, a sesenta años de distancia, están en nuestra casa y mientras ellos traen historia, la copa del 66, un hermoso uniforme con sus tres leones y un Harry Kane que no pocos consideran el mejor jugador inglés de todos los tiempos, nosotros andamos “engallados”, nos amparan tres sedes mundialistas, contamos con el acompañamiento del Pato Merlín, la gigantesca porra verde, a Mora “El Niño prodigio” y una selección histórica, no está de más, el próximo domingo que nos enfrentaremos a los ingleses: quemar copal, agenciarnos una pata de conejo, , masticar sábila, usar pulsera roja de siete nudos, prender una veladora a San Judas Tadeo o a la Santa Rita, la Vencedora de Imposibles y sin faltar un “amarre” de los brujos de Jomulco…digo yo.

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