Cambiar de universidad durante el verano implica mucho más que trasladarse de una ciudad a otra. Para Marianne Collazo y Estefani Camila, estudiantes de la Universidad Autónoma de Sinaloa, la estancia que realizan en la Universidad Autónoma de Nayarit como parte del 31 Verano de Investigación Científica y Tecnológica del Pacífico, Programa Delfín, ha significado incorporarse al trabajo cotidiano de un laboratorio, aprender nuevas técnicas y enfrentarse a desafíos que difícilmente encontrarían en un aula.
Bajo la asesoría del docente investigador Javier Germán Rodríguez, del Centro Nayarita de Innovación y Transferencia de Tecnología (CENITT), ambas participan en actividades relacionadas con el análisis de la calidad de los alimentos, donde cada procedimiento exige precisión, observación y trabajo en equipo.
Marianne Collazo llegó con el interés de ampliar sus conocimientos sobre la calidad de alimentos derivados del cerdo y el manejo de productos cárnicos. Durante las primeras semanas de trabajo ha conocido herramientas, equipos y técnicas empleadas en investigación, una experiencia que, asegura, ha ampliado su comprensión del trabajo científico y de los procesos que se desarrollan dentro del laboratorio.
Para Javier Germán Rodríguez, estas estancias representan un espacio donde los estudiantes conocen de primera mano la investigación aplicada. El académico destacó que el Programa Delfín reúne a jóvenes de universidades nacionales e internacionales, quienes colaboran con investigadores en proyectos que fortalecen su formación y les permiten acercarse a distintos enfoques de su disciplina.
La experiencia también deja huella fuera del laboratorio. Estefani Camila reconoce que participar en esta estancia la obligó a salir de su zona de confort. Se describe como una persona tímida y considera que convivir en un entorno distinto, asumir nuevas responsabilidades y trabajar con otros investigadores le ha permitido ganar confianza mientras incorpora nuevos conocimientos.
Con esa experiencia todavía en marcha, su mensaje para otros estudiantes es sencillo: atreverse a participar. El miedo, afirma, suele convertirse en el principal obstáculo para aprovechar oportunidades de aprendizaje que pueden marcar el rumbo de la formación profesional.
Cada verano, el Programa Delfín convierte los laboratorios y centros de investigación en espacios de encuentro entre estudiantes e investigadores de distintas instituciones. En la Universidad Autónoma de Nayarit, esa dinámica se refleja en proyectos donde el intercambio académico ocurre al mismo ritmo que el trabajo científico.







