La cobertura de seguridad social para quienes ejercen labores domésticas en los hogares nayaritas registró un retroceso continuo durante la primera mitad del año. El esquema de aseguramiento ante el Instituto Mexicano del Seguro Social y el organismo habitacional perdió más de ochenta registros en la entidad, lo que refleja una contracción paulatina en el cumplimiento de esta obligación laboral por parte de los patrones.
El registro formal marcaba un inicio de año con 811 personas inscritas en esta modalidad de protección formal. Aquella cifra inicial agrupaba una fuerza laboral compuesta por 580 mujeres y 231 hombres, quienes contaban con acceso regular a servicios de salud, incapacidades y aportaciones para la vivienda en los distintos municipios del estado.
Sostenidamente, las bajas en la delegación estatal redujeron el padrón formal a 720 asegurados al corte de junio pasado. La diferencia representa una caída del 11.22% en la estadística institucional, fenómeno que afecta de manera directa la certidumbre económica de las familias dependientes de este tipo de salario.
Sigue habiendo una presencia femenina dominante en este renglón productivo, pues los registros de mitad de año contabilizan a 522 trabajadoras frente a 198 varones. El sesgo de género se mantiene constante en la entidad, donde la abrumadora mayoría de las solicitudes de aseguramiento corresponden a empleadas domésticas y cuidadoras.
El cumplimiento de los derechos laborales en las viviendas encuentra un obstáculo en este descenso de incorporaciones formales. La falta de continuidad en las aportaciones patronales deja sin atención médica a decenas de empleados del sector primario de servicios, justo en un periodo de alta presión económica para los hogares de la región.







