El traslado asistido de pacientes constituye el último eslabón de una cadena de atención integral para personas de la tercera edad que recuperan la vista. Esta logística asegura que, tras concluir sus procedimientos quirúrgicos en el hospital rodante Dr. Vagón instalado en Tepic, los beneficiarios no enfrenten riesgos ni gastos adicionales para volver a sus comunidades de origen.
Mediante unidades vehiculares asignadas específicamente para esta tarea, el organismo asistencial moviliza a decenas de ciudadanos que han sido dados de alta. El protocolo de acompañamiento inicia desde la recepción en la colonia Simancas, donde el personal técnico supervisa que cada paciente cuente con las condiciones de seguridad necesarias para un viaje cómodo hacia sus domicilios particulares.
Esta estrategia de salud visual, bajo la dirección de la presidenta del Sistema DIF Nayarit, Beatriz Estrada Martínez, genera un impacto económico directo en los hogares con mayores carencias. Al evitar que las familias eroguen entre 22 mil y 30 mil pesos por cada intervención en el sector privado, se protege el patrimonio de los sectores que sólo pueden acceder a estos servicios mediante la gestión pública.
Reciben las personas intervenidas una ración de alimentos balanceados antes de ingresar a la zona de operación en el Dr. Vagón. Este cuidado nutricional es parte de un esquema de atención humanizada que busca reducir el estrés hospitalario y garantizar que el paciente se encuentre en condiciones óptimas para el procedimiento de extracción de cataratas.
Residentes de municipios como Acaponeta, Amatlán de Cañas, Tecuala y Santiago Ixcuintla cuentan además con el respaldo de infraestructura de albergue durante su estancia en la capital. El refugio ubicado en la colonia Lázaro Cárdenas ofrece hospedaje y alimentación continúa, permitiendo que quienes viajan desde zonas remotas tengan un espacio digno donde descansar antes de su retorno asistido.
Solo mediante esta suma de esfuerzos logísticos se garantiza que el éxito de la cirugía se mantenga durante el periodo de recuperación inmediata. El compromiso institucional abarca desde el primer diagnóstico hasta que el beneficiario cruza el umbral de su hogar, consolidando un modelo de justicia social que prioriza la salud de los habitantes de toda la entidad.







