Se acerca el Día de Muertos y, como cada año, las familias se preparan para recibir a quienes ya no están. Pero antes de poner el altar hay que hacer cuentas, porque este año la ofrenda también se encareció.
De acuerdo con la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes, montar una ofrenda cuesta en promedio alrededor de 2 mil 480 pesos. El año pasado el costo rondaba los 2 mil 135, lo que representa un aumento de 16 por ciento. Ni los muertos se salvan de la inflación.
El mayor gasto está en la comida, unos 680 pesos para reunir los alimentos favoritos de la persona que se recuerda. Le siguen los adornos, el papel picado, los manteles y los caminos, que suman cerca de 580 pesos.
Las bebidas, ya sea agua, cerveza o tequila, representan unos 418 pesos. La flor de cempasúchil, la que da color y aroma a todo el altar, cuesta alrededor de 410 pesos. Las cuatro veladoras suman unos 280 pesos.
Los detalles pequeños también cuentan. Las calaveritas rondan los 43 pesos, la sal unos 39 y el pan de muerto cerca de 30 pesos por pieza. Justo el pan es de lo que más subió, con aumentos de hasta 19 por ciento.
Claro, las cifras son un promedio. Quien monte una ofrenda sencilla gastará menos; quien prepare un altar grande, con varias fotografías, frutas, dulces y mucho pan, podría gastar bastante más.
Pero más allá del precio, hay algo que no se mide en pesos: la ofrenda no se trata de cuánto se gasta, sino de a quién se recuerda. Un altar sencillo, hecho con cariño y con lo que le gustaba a la persona querida, vale lo mismo que uno de lujo.
Si este año el presupuesto está apretado, la recomendación es priorizar lo que más significa, reutilizar los adornos de otros años y comprar lo esencial, que es la flor, la veladora, el pan y el platillo favorito.
Porque lo que importa es que, esa noche, nuestros muertos sientan que aquí los seguimos esperando.







