Por Francisco Javier Sandoval Torres

En el marco del justo y merecido reconocimiento y homenaje a las y los maestros nayaritas, es pertinente, necesario y oportuno, plantear aquí en Nayarit, el importante asunto de interés público que es el binomio educación-transformación.

EDUCACIÓN Y DESARROLLO.

Como se sabe, la educación es factor determinante para el desarrollo social, cultural, político y económico.

La educación es el elemento estratégico para mejorar la calidad de vida, hacer posible el ejercicio de los derechos cívicos, garantizar la preservación del medio ambiente y propiciar una cultura que haga más armónica la convivencia.

En el mundo globalizado, la educación asegura las condiciones de productividad y competitividad que requieren las economías contemporáneas para asegurar el bienestar de la población.

EDUCAR: RESPONSABILIDAD DE TODOS.

Educar es responsabilidad de las instituciones educativas y, por supuesto, de toda la sociedad, ya que la educación también se proporciona en la familia, en los grupos de los cuales se forma parte, en la comunidad en la que se vive y a través de los medios de comunicación.

TRANSFORMACIÓN DE NAYARIT.

Y justamente, las posibilidades de la transformación de Nayarit con sentido social están vinculadas indisolublemente a la educación.

Esto es al mismo tiempo un desiderátum y un reto: es totalmente imposible aspirar a una transformación progresista que contribuya a la instauración de un nuevo régimen con una sociedad local más justa y equitativa, si los nayaritas no avanzan en su educación y no mejoran económicamente.

LA ÚNICA ALTERNATIVA.

En consecuencia, dadas las condiciones actuales del estado, un sistema educativo de calidad de nuevo tipo es la única alternativa viable para impulsar la transformación de nuestro estado, posibilitando el desarrollo y el progreso social, económico, político y cultural.

INVERSIÓN EN EDUCACIÓN.

Por todas las razones expuestas, la inversión en educación es condición sine qua non para conseguir un desarrollo armónico y lograr avances en eficiencia y en equidad, en crecimiento económico y en cohesión social.

DECISIÓN DE ESTADO.

Por ende, en esta estapa de inicio de la transformación, hay que tomar una decisión de Estado: incrementar el financiamiento a la educación con la obtención de nuevos recursos y la reorientación de los existentes, teniendo en cuenta la rentabilidad social y económica que se obtendrá en el corto, mediano y largo plazos.

En este aspecto estratégico del financiamiento, es necesario el diálogo y el acuerdo entre los sectores educativo, político y financiero, para lograr un frente común en torno a la prioridad que debe tener la educación en la inversión pública.

ELIMINAR CORRUPCIÓN Y CACIQUISMO.

Ahora bien, la demanda de más inversión en educación, tendrá mayor legitimidad si está acompañada por la firme voluntad política de cambiar los enfoques, los procedimientos, los mecanismos de asignación y utilización de los recursos, en el marco de una administración eficiente y transparente del sistema educativo estatal, eliminando ahora sí, la tradicional corrupción que tradicionalmente ha imperado en ese valioso sector, que a lo largo de muchas décadas, ha sido dañado severamente por las prácticas caciquiles en su interior.

CONTROL SOCIAL.

Es evidente que el manejo honesto de los fondos destinados a la obra educativa, debe ser condición insoslayable para lograr una mayor y mejor asignación de recursos, promoviendo el control social con la aplicación real y efectiva de mecanismos rigurosos de seguimiento y rendición de cuentas, con base en la evaluación de las metas propuestas y los resultados obtenidos.

CAMBIAR, CAMBIAR.

Sobre este trascendental asunto de interés público como es el de la educación, aquí en Nayarit, el reto consiste en cambiar los fundamentos de las políticas sociales y económicas gubernamentales y modificar radicalmente los criterios de asignación de los recursos públicos.

Hay que romper a toda costa con el predominio pernicioso de concepciones, normas y prácticas obsoletas que todavía dominan y que sin duda constituirán un enorme obstáculo para la transformación del estado.

GOBERNABILIDAD DEMOCRÁTICA.

La estrategia en la materia se debe plantear en estos términos: gobernabilidad democrática con participación social, para sustentar la educación, la salud, el bienestar universal,  el desarrollo económico, la competitividad y la seguridad pública.

SIEMPRE EL «MÁS DE LO MISMO».

Culmino el análisis político señalando que las administraciones anteriores y los genios del diseño y ejecución de las políticas públicas, lo único que hicieron en todos los aspectos de la vida del estado, fue más de lo mismo, por ser  lo más fácil, lo más cómodo y lo más rentable para los intereses corruptos y antipopulares de gobiernos, funcionarios, partidos y políticos del viejo régimen autoritario local, aún vigente en muchos ámbitos.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí