Por Kenya G.
La hermosa construcción de la Casa Fenelón en el Centro Histórico de Tepic fue el punto de encuentro de la Cofradía de los Viernes para la presentación del libro El Ceboruco, una recopilación de textos que refieren al volcán activo del sur nayarita, pero con posibilidades de erupciones.
El viernes por la tarde, fueron llegando poco a poco las mujeres y hombres cofrades que un día bajo la batuta del Maestro Pedro Luna, comenzó con tres personas unidos por la cultura y hoy suman más que una veintena que aman, investigan y conviven en torno a la historia, arquitectura, pintura, fotografía así como al buen comer y al buen beber. Todos llegaron cargados de viandas, tintos, obsequios, libros, pero sobre todo de memorias por los momentos vividos al lado del brillante cofrade nacido en Santiago Ixcuintla el 5 de octubre de 1931: Octavio Martínez.

Ávido lector y compulsivo escritor
Médico militar de profesión, comienza a escribir tardíamente, pero luego nos compensa porque desde 1998 hasta la fecha no ha dejado de producir. Merodeo, su primer libro que habla tan deliciosamente de su tierra de origen y de sus andares entre Nayarit y Jalisco que uno aprende lúdicamente, la historia local y regional, de su gente y leyendas en 130 páginas.
El autor de Piratas en San Blas, Las Ánimas de Álica, Los Soldaditos del Centenario y otros más fue escuchando palabras de reconocimiento a su quehacer y generosidad literaria, de su hermandad cultural y humanismo. “Te vas por la puerta grande”, “Todo lo que hace, lo hace bien, hasta dejarnos por un tiempo para convivir con su familia”, “Ojalá que pronto te llegue la nostalgia y regreses” y la rúbrica de Alfredo González que franca alusión a otro grande, calificó a Martínez Martínez como: hombre sencillo de espíritu libre. Hombre memoria-historia.
La Cofradía coincidió en que la partida a Cuernavaca, Morelos es tan solo un paréntesis. Todos consideran que alguien como él jamás podría dedicarse a “la tarea de no hacer nada”. En la mesa servida en honor al santiaguense brindaron por los años vividos en Nayarit, por los que vendrán y juzgaron que está totalmente está equivocado cuando dice que El Ceboruco es su último libro y que se va para siempre de Nayarit. ¿Por qué tendríamos que creerle?, se preguntaron.
¡Buen viaje, hasta siempre y acá le esperamos!, se escuchó a una voz, mientras brindaba la Cofradía de los Viernes.



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