Las tradiciones navideñas

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Por Juan Alonso Romero

LOS ANTECEDENTES 

Sus antecedentes se sitúan entre los años 320 al 353, durante el pontificado del Papa Julio I. Quien fue el primero que fijó la celebración de la navidad el día 25 de diciembre. Aun cuando para ese entonces había la información muy amplia, de que Jesús había nacido en primavera. Los historiadores señalan que Julio I, lo hizo para combatir las “Fiestas Paganas” que ya celebraban los romanos al término de las cosechas, precisamente al final de diciembre. Fiestas conocidas como Saturnales, en honor a Saturno, Dios de la agricultura y las cosechas, que iban del 17 al 25 de diciembre. 

LA NAVIDAD ROMANA Y MÁS DETALLES 

La navidad pues, se remonta a los romanos, que, por nuestras mismas fechas, celebraban las Fiestas Saturnales, donde las personas se intercambiaban regalos. Luego el cristianismo incluyó a Santa Claus o San Nicolás, Obispo de una zona de Anatolia en la actual Turquía, que hacía obras de caridad, entre otras, apoyando las dotes de las jóvenes, para que pudieran casarse. La tradición de San Nicolás la extendieron los evangelizadores en el Siglo III y IV de nuestra era. También comentan los expertos, que Charles Dickens, escritor inglés, tuvo su parte al publicar en el año de 1843 “Un cuento de navidad”. El cual ayudó a potencializar la tradición. 

FIESTA OFICIAL 

La fiesta navideña casi tal y como la conocemos en nuestro tiempo, fue oficializada por el Emperador Constantino – conocido como El Grande – en Italia – suelo romano – en el Siglo IV de nuestra era. Los pueblos antiguos de Europa acostumbraban por diciembre, celebrar sus festividades en torno a un árbol, donde le ofrecían alimentos y sacrificios a sus divinidades. El evangelista Bonifacio, se atrevió a derribarles su árbol tradicional a algunos pueblos y en su lugar les ofreció un Abeto. Explicándoles que el abeto, es un árbol de paz y representa la eternidad, porque sus hojas siempre están verdes. Y su copa siempre está en contacto con lo alto, pues siempre apunta al cielo. Es de esta manera, que el abeto, se ha quedado como un árbol muy icónico de la navidad. El cual se muestra en lugares públicos o en los hogares en diversos materiales o natural. Siendo así el famoso pino navideño. 

EN MÉXICO 

Esta tradición nos llegó a México con la evangelización a través de la conquista y los sacerdotes católicos que vinieron con ella. Donde le sumaron algunos elementos especiales como las Posadas, forma de convivencia donde se comparten los alimentos con la comunidad y entre las familias. Agregadas las Piñatas, que representan al mal y por lo tanto hay que apalearlo, para eliminarlo, tal como sigue haciendo. Para entusiasmar a los asistentes a las posadas, los evangelizadores les pusieron a estas dulces y frutas, que, al romperse, chicos y grandes se lanzan a recoger. En los atrios de las iglesias, representaban también las Pastorelas. Donde el mal – el diablo- pretendía desviar a los pastores de su intención de ir a saludar a Jesús, orientándolos por el mal camino. Al final, triunfa el bien y se adora al recién nacido. Con los personajes que San Francisco de Asís instauró por primera vez en Asís Italia, con el primer nacimiento de la historia de la humanidad. Con un Belem o nacimiento, constituido por personajes vivos. Que aún perduran en algunos lugares. Pero en esencia, han sido sustituíos los belenes de personajes vivos, por belenes de diferentes materiales que en distintos tamaños se exhiben en plazas públicas y en los hogares. 

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