La Serpentina | La peligrosa inmadurez

Siguen las acciones inmaduras y riesgosas de adolescentes que incluso sabiendo las peligrosas consecuencias de sus acciones, las hacen buscando la recompensa del reconocimiento

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En mi columna editorial de ayer, les comentaba con tristeza la mala noticia que nos dio a conocer Mari Paz Talamantes, encargada en el DIF, del área de Prevención de Adicciones en el estado de Nayarit, quien daba a conocer que semanalmente son canalizados a centros de atención contra las adicciones dos menores, y que la iniciación a la vida drogadicta está iniciando ya con niños de 5to, y 6to, de primaria y alarmantemente con los adolescentes de la escuela secundaria, abarcando estudiantes de los tres grados de secundaria.

Y hoy leó también con no menos tristeza sobre el caso de tres adolescentes de la escuela secundaria “Amado Nervo”, ubicada por la calle Eulogia Parra, en Ixtlán del Río, que le entraron a uno de esos estúpidos retos que por medio de las redes sociales, o sea por el internet, alguien aun más estúpido y que es quien al final se burla de quienes le hacen caso, publica estos retos.

Bueno pues el hecho es que estos tres chicos secundarianos tomaron pastillas para dormir para ver quien soportaba más sin quedarse dormido.

De acuerdo a la nota, la pastilla la tomaron a las tres de la tarde y ya para las cuatro empezaron los problemas mentales entre los muchachos de la secundaria “Amado Nervo”, algunos empezaron a convulsionarse, otros a pedir ayuda, y en general lo que si lograron, fue asustar a su salón de clases y luego a toda la escuela secundaria, de tal manera que tuvo que intervenir la policía municipal, pedir ayuda médica, y acordonar el área, porque se empezó a crear una peligrosa confusión.

No culpo a los padres (padre y madre) de estos adolescentes, si es que los tienen y si es que viven con ellos, porque bien pueden tener a los dos progenitores y vivir con la abuela o con la tía, o con una hermana, etcétera, es decir no hay seguridad de que por el hecho de tener progenitores, éstos vivan con nosotros.

Y es que los adolescentes toman riesgos por diversas razones. Es una característica distintiva de esta etapa. Su cerebro está madurando y su producción de hormonas, creciendo, con consecuencias en la toma de decisiones y en el caso que nos ocupa es un hecho que los tres estudiantes afectados por las pastillas para dormir, tomaron ellos mismo en forma personal sus decisiones, dudaría bastante que alguno de estos tres chamacos, le haya consultado siquiera a su padre, qué se sentía si uno toma pastillas para conciliar el sueño, o para combatir el insomnio, como científicamente se tendría que decir.

Pero hay otra razón, y es que el contexto en el que se mueven es cada vez más amplio, así como el rol que les dan a sus amigos y compañeros. Todos estos elementos deben ser considerados para comprender sus actitudes, no sabemos quién o quienes los animaron a aceptar el reto para demostrar que ellos eran independientes y que no tendrían problemas con sus papás o mamás, para decir de forma correcta a cada progenitor.

El asunto amigos y amigas es que durante la adolescencia el cerebro se desarrolla por etapas. La corteza prefrontal, zona clave para el desarrollo de funciones como la planificación, la toma de decisiones, la inhibición de impulsos y la capacidad de autocontrol, no termina de madurar hasta los 25-27 años.

El sistema límbico, o cerebro emocional, lugar donde se elaboran las emociones, madura antes que la corteza prefrontal. Por esto lo emocional pesa mucho más que lo racional en las decisiones adolescentes.

Durante la adolescencia el aumento en la producción de dopamina activa los circuitos de recompensa, lo que se manifiesta en una búsqueda de placer y de sensaciones nuevas como en ninguna otra etapa de la vida. Esto implica que los adolescentes valoran la recompensa más que el riesgo mismo. Es decir, pueden ser conscientes de los riesgos que asumen, pero le dan más valor a la recompensa social. Esto significa que los jóvenes pueden entonces perder de vista la dimensión real de determinados riesgos cuando están en su grupo.

Y para cerrar este comentario puedo decirles que esto es lo que está ocurriendo con nuestros muchachitos y muchachitas, saben que hay riesgos incluso de muerte, pero para ellos tiene mucho más valor la recompensa del reconocimiento de que se animaron a atragantarse de pastillas que incluso saber que en un momento dado pudieran sufrir un problema renal, que es una de las tantas malas consecuencias de entrarle a los medicamentos para conservar o adquirir el sueño.

La pregunta final es saber cómo las obtuvieron, quién les dio la receta, o en que farmacia les soltaron una medicina que va directa al cerebro, sin ninguna receta médica…no cabe duda que nuestros adolescentes requieren más estudio, conocimiento y trabajo, y menos diversión, a ver si los padres se animan…hasta mañana

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