En Definitivo | Populismo vs Populismo

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Recuerdo escuchar el nombre de Xóchitl Gálvez Ruiz por primera vez en aquella polémica transmisión de la app de moda Periscope, durante la fiesta de Diego Fernández de Cevallos que exhibió a la élite política y empresarial del país. Un club de Toby presentado por el lente de un teléfono celular que rompió todos los protocolos imaginarios de estas reuniones. ¡Vaya desfachatez!, debieron pensar más de uno de los involucrados, entre ellos el propio Jefe Diego a quien terminó pidiendo disculpas la entonces jefa de la Delegación Miguel Hidalgo en la Ciudad de México.

Perdí el rastro de la panista, que como buena panista no tiene militancia en el partido, hasta que alguna vez vi una de sus intervenciones dentro de la cámara alta, en la que destacó por su reconocida oratoria, pero más por sus acciones, como vestirse de dinosaurio para protestar contra las raíces del viejo PRI que según ella hoy es la base del proyecto de la Cuarta Transformación.

“La oposición también tiene a su Noroña”, le habré dicho a alguien, al intentar describir mi sentir sobre el accionar político de Gálvez Ruiz dentro del Legislativo.

Esta conexión esporádica con su figura hoy luce muy lejana. Su nombre lo escucho y leo a diario, en prensa nacional e internacional, en boca de reconocidos políticos y hasta en la del propio presidente Andrés Manuel López Obrador que la ha bautizado con el mote de la candidata de la mafia del poder.

Sin embargo, ha sido el propio López Obrador quien ha creado este monstruo mediático de la opinión pública que hoy amenaza con convertirse en una opción real de una oposición desdibujada. Sus constantes enfrentamientos con la legisladora y el veto que le aplicó en la conferencia matutina, la convirtieron en una némesis real para el presidente, quien adelantado a los hechos busca demeritar su probable y sorpresiva nominación presidencial.

Lo que parece no previó AMLO es que la fórmula de Xóchitl Gálvez no es nueva para los mexicanos y por el contrario es de esas historias que suelen ser muy abrazables por la sociedad. En el desconocimiento, Gálvez Ruiz, da la idea de ser formada en el empresariado fifí de la Ciudad de México, que dentro de su burbuja se aprovecha de la apropiación cultural para hacerse un lugar en la clase política.

Narrativa que hoy es desechada por la realidad que se socializa en medios de comunicación. Que remite a su pasado de raíces indígenas, en el que llegó a vender dulces caseros por su precaria situación económica.

Una historia de superación de esas que gustan a todo el público, cargada de gran responsabilidad social, sobre todo con los pueblos indígenas, para cuyo bienestar ha trabajado desde diferentes frentes, sin dejar de lado su faceta empresarial que afirma le ha permitido costear su carrera política.

Sin embargo, más allá de las palabras de los medios que hoy la llaman como la aspirante a jefa de gobierno que podría convertirse en la primera presidenta del país, lo cierto es que la fórmula Xóchitl Gálvez es la misma que hoy presenta el presidente, esa que los expertos llaman populismo.

Con gran carisma a pesar de un defecto en su habla, suele lograr transmitir mensajes de forma contundente, los cuales suelen ser compartidos en redes sociales por perfiles opositores del país.

Descubierta por el gran populista que ha dado la derecha nacional, Vicente Fox Quezada, Gálvez Ruiz se muestra más liberal que el propio Andrés Manuel López Obrador, en temas polémicos como el aborto, además de ser defensora de los propios programas sociales del presidente.

Perfil que entusiasma a la oposición nacional, ya que incluso Movimiento Ciudadano, en voz de Clemente Castañeda, admite que de ser ella la candidata, podría haber pláticas o debate para analizar la posibilidad de un frente común de cara a la elección de 2024, claro siempre y cuando el PRI no forme parte de esta alianza.

Lo cierto es que hasta hace unos meses escuchar que Xóchilt Gálvez sería la cara de la oposición en México, nos hubiera sacado una carcajada. Sin embargo, en ocasiones la vida sólo da una oportunidad, que para Gálvez Ruiz y para el bloque opositor ha surgido como un milagro inesperado.

EN DEFINITIVO… El camino aún es largo. Las propias dirigencias del PAN y el PRI tienen a sus favoritos y la exjefa delegacional de la Ciudad de México no está en esa lista. La decisión dependerá mucho de la corcholata ganadora en la contienda interna de los guindas, en la cual por cierto Marcelo Ebrard ya ha dado indicios de dar una sorpresa de no resultar favorecido.

La crisis del PRI no empezó ayer, ni anteayer. Esto viene de años y sin duda es un barco que se hunde de la mano de su actual capitán: El Grupo Coahuila. La salida de Miguel Ángel Osorio Chong y compañía, sólo debe traducirse como la formalidad del divorcio del Revolucionario Institucional y el Grupo Atlacomulco, quien se rumora tuvo un affaire con Regeneración Nacional. ¿Así como quieren que creamos en el amor?    

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