Por Ernesto Acero C.

La evidencia es clara; los datos, irrefutables. El Presidente López Obrador vino a Nayarit a supervisar obras, no a descansar. Al desplegar los programas sociales en México, se ha logrado contener el impacto pernicioso del “parón” de la economía mundial derivado de la pandemia de coronavirus. No obstante, es improcedente reducirlo todo a los programas sociales. Es necesario aquilatar la presencia de inversión pública con perspectiva social.

El gobierno federal que preside Andrés Manuel López Obrador y el del estado encabezado por Miguel Ángel Navarro Quintero, coinciden en una visión de la economía. Esa visión implica la presencia del Estado como variable fundamental del modelo. Se trata de que la economía no se trague al trabajador. Una economía que no sirve a la gente, simplemente no es economía.

En ese contexto se inscribe la obra que realizan el gobierno federal y local. Destaco aquí la inversión federal denominada Tren Maya. Mencionar esta obra es solamente con propósitos descriptivos. Hay más, en el ámbito nacional y en el estatal.

En lo personal destacó para el caso de Nayarit, las obras que se realizan en Puerto Boca de Chila. Esta obra tiene un impacto en la generación de empleo que ya se percibe. No obstante, como es de esperar, el mejor de los efectos será creciente conforme se consolide y madure el proyecto en marcha.

El Puerto Boca de Chila significará que el estado retomará la ruta del desarrollo que se había cancelado desde fines del siglo XIX y prácticamente en todo el siglo XX. Esto así, dado que se convertirá en punto de referencia para el comercio internacional y de manera sobresaliente, en la cuenca del Pacífico. No solamente con la mayor economía del mundo, Estados Unidos, sino con China, Japón, Vietnam, Australia, etcétera.

La obra apenas es el inicio de un futuro prometedor. El Puerto Boca de Chila exigirá el desarrollo de infraestructura carretera, ferroviaria y aérea.

El Puerto Boca de Chila no hará de un día para otro, un punto de referencia de corte mundial. En realidad, la obra de López Obrador y de Navarro Quintero, sienta las bases de un desarrollo ulterior de grandes proporciones.

El Puerto Boca de Chila se ubica en la Cuenca del Pacífico. En la Cuenca del Pacífico se localizan los mayores enclaves de la movilización mundial de mercancías como los de China: Shanghái, Shenzhen, Ningbo-Zhoushan, Guangzhou, Hong Kong, Qingdao, Tianjin y Xiamen. Otros como Singapur (Singapur), Busan (Corea del Sur), Kelang (Malasia), Kaohsiung (Taiwán), completan el horizonte. El Puerto Boca de Chila apenas inicia: es futuro.

La obra gestionada por el gobernador Navarro para el pueblo de Nayarit, va de la mano de otras como la autopista Tepic-Compostela y la que une a Las Varas con la misma Compostela. Para el Puerto Boca de Chila, elevar el aeropuerto de Tepic al rango de internacional, con capacidad de carga y descarga, es crucial. Todo suma, se articula en un solo proyecto: el relanzamiento de la economía del estado.

Las obras son apenas la base para el despegue de una nueva era, renovada, de la economía del estado. No se trata de una economía de Estado, ni mucho menos de corte socialista. Lo que vemos es una economía en la que prevalece la actividad privada, misma que se concibe como columna vertebral del modelo. Algunos podrían etiquetar el modelo como neokeynesiano y no andarían errados.

El desarrollo del estado no se abandona en manos de las criminales, insensibles leyes del mercado. La ruta constitucional está trazada claramente: desarrollo, pero con rectoría del Estado. No es política nostálgica, sino asunción plena de responsabilidades.

La presencia del gobierno federal y el del estado de ninguna manera se enfoca exclusivamente en estas obras fundamentales. Toda esa serie de obras tiene como finalidad impactar favorablemente en el nivel de desarrollo humano de los nayaritas.

Obras como el Puerto Boca de Chila se vinculan con el desarrollo de un distrito de riego que impactará una vasta zona productiva de unas 45 mil hectáreas. Se vincula al desarrollo turístico del sur del estado y con el destino turístico Islas Marías. Va de la mano también con otras obras de infraestructura que se proponen comunicar con celeridad y seguridad todas las regiones del estado, incluida la olvidada zona serrana: Huajicori, La Yesca y Del Nayar.

La altura de miras no deja en el olvido ni el presente, ni asuntos que para algunos podrían ser de “menor importancia”. Mantener al estado en altos estándares de seguridad, la terminación de obras como el Hospital de la Mujer y el abasto de medicamentos en un 99 por ciento, son asuntos cruciales para la vida cotidiana de todos los nayaritas.

El relanzamiento de la economía del estado y su nueva incursión en el mercado global, no tiene fines abstractos, simbólicos, emblemáticos, sino objetivos concretos, reales, que se expresen en la vida cotidiana de las personas. La economía debe servir a la gente. Si la economía no sirve a la gente, entonces no es economía.

Cientos de miles de nayaritas han debido salir del estado. Los migrantes han abandonado a sus familias, en busca de oportunidades que no han encontrado en el estado. La migración podrá dejar de ser imperativo por razones económicas. La migración debe ser una decisión optativa, no imperativa. El desarrollo de todo ese proyecto que promueve el doctor Navarro sienta las bases para que los nayaritas puedan tener al mundo en sus manos.

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