Juan Carlos Sandoval | Especial para Meridiano
Un resultado de 1-0 en el Estadio Guadalajara asegura el primer lugar para México, que se convierte en el primer clasificado a los dieciseisavos de final en esta Copa del Mundo FIFA 2026.
Guadalajara fue la sede para un enfrentamiento entre México y Corea del Sur, para muchos, el enfrentamiento clave en esta fase de grupos para la selección mexicana.
El partido se movió al ritmo de la cautela, con ambas selecciones tanteándose sin atreverse a proponer. El único destello de peligro para México llegó por un cabezazo de Julián Quiñones, que el portero surcoreano controló sin sobresaltos.
El conjunto asiático tomó el balón al finalizar la primera mitad, atacando peligrosamente el área mexicana, quienes pudieron salir al entretiempo intactos.
El segundo tiempo cambió por un descuido ajeno, no por mérito propio. Apenas iniciado el complemento, el guardameta Seung-Gyu Kim perdió el balón en el aire tras una colisión con un compañero, y Luis Romo no perdonó el regalo. Más que una jugada construida, fue una limosna que el Tri supo cobrar.
A partir de ahí, México dejó de ser protagonista. Corea del Sur tomó el control territorial buscando el empate con insistencia, mientras el conjunto de Aguirre se replegaba a defender la mínima ventaja. Solo el reflejo providencial de Raúl Rangel, con una doble atajada que incluyó un salvamento casi sobre la línea, evitó que la noche terminara en otro sabor amargo para el local.
México suma de a tres, pero deja en evidencia que aún le falta un peldaño para convencer como anfitrión. La cita ante República Checa será la primera oportunidad real de demostrar que esta selección puede ser algo más que un equipo que sobrevive.







