Marcelino Reyes dedicó 30 años de su vida a conducir unidades ajenas antes de lograr, hace apenas tres, adquirir su propio camión de transporte público. Ese esfuerzo, que representa el único sustento de una familia de cuatro integrantes, se consumió el pasado domingo en un tramo carretero cercano. Su unidad, que cubría la ruta de la comunidad de La Yerba hacia Tepic, fue interceptada por grupos armados que la utilizaron como barricada para posteriormente incendiarla.
El despojo ocurrió a la altura de la localidad de El Ahuacate, cuando el chofer cumplía con su servicio habitual trasladando a 15 pasajeros. El propietario relató el momento en que recibió la noticia: “De repente el chofer me comentó que me habló por teléfono que le habían quitado el camión… venía haciendo su servicio normal, pues, y por ahí antes de llegar al Ahuacate se lo quitaron”.
A pesar de que el conductor y los usuarios resultaron ilesos, el impacto financiero para Marcelino es total. El transportista estima que el valor de su unidad, que no era nueva pero se encontraba en óptimas condiciones, ronda los 450 mil pesos. “Nuevas son muy carísimas, pero ya no estaba nueva la mía, dando unos 400 mil pesos, 450 más o menos”, detalló. Sin este vehículo, la economía de su hogar se detuvo por completo: “Ayer no pude salir tampoco. Hasta ahorita salí a ver qué se puede solucionar, si va a haber algún apoyo”.
Al no pertenecer a ninguna organización gremial, Marcelino enfrenta la incertidumbre de la recuperación en solitario, aunque espera que las asociaciones establecidas lo incluyan en las gestiones ante el Gobierno. “Ahí está Transpornay y otras organizaciones. Yo, la verdad, no pertenecía a ninguna. Pero si ellos van a buscar algún apoyo, bueno, pues, sí les pediría que me integraran… entre más es más fuerza y lo escucharían mejor”, señaló el afectado, quien busca que las autoridades no ignoren a los transportistas independientes que perdieron su herramienta de trabajo.
Mientras se define si habrá fondos de contingencia para las víctimas de la violencia del domingo, Marcelino contempla regresar a sus orígenes para sostener a su familia. “Tengo buenas relaciones con muchos compañeros que tienen camiones también. A lo mejor por ahí puedo trabajar en lo que se soluciona este asunto y, pues, volver a empezar”, concluyó. Su caso se suma a las 171 carpetas de investigación abiertas por la Fiscalía General del Estado, donde el robo calificado y el daño patrimonial marcan el saldo social de una jornada que dejó a ciudadanos sin el fruto de años de labor.
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