El caso judicial que Estados Unidos mantiene abierto contra el entorno político del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, entró en una nueva etapa luego de que el general en retiro Gerardo Mérida Sánchez, exsecretario de Seguridad Pública estatal, compareció ante una corte federal de Nueva York y se declaró no culpable de los cargos que le imputa la fiscalía estadounidense.
Sin embargo, después de esa primera audiencia, trascendió que Mérida Sánchez habría iniciado negociaciones para convertirse en testigo cooperante de las autoridades de Estados Unidos, lo que podría colocarlo como una pieza central dentro del expediente que involucra a funcionarios y exfuncionarios del gobierno sinaloense.
El general en retiro fue detenido después de entregarse voluntariamente en territorio estadounidense tras ingresar por la garita de Nogales, Arizona, y posteriormente trasladado a Nueva York, donde enfrenta cargos relacionados con conspiración para importar narcóticos, posesión de armamento y presunta colaboración con integrantes del Cártel de Sinaloa.
La eventual cooperación de Mérida tendría un peso particular debido al cargo que ocupó dentro del gobierno de Rocha Moya. Como secretario de Seguridad Pública, tuvo bajo su responsabilidad información estratégica sobre operativos, despliegues policiales, coordinación institucional y decisiones internas en materia de seguridad.
De acuerdo con la acusación presentada por autoridades estadounidenses, Mérida Sánchez habría recibido pagos mensuales superiores a 100 mil dólares de la facción de “Los Chapitos” a cambio de protección e información relacionada con operativos oficiales. La defensa del exfuncionario, por ahora, se mantiene en la postura inicial de no culpabilidad.
En el sistema judicial de Estados Unidos, declararse no culpable no impide que un acusado negocie posteriormente con la fiscalía. Por el contrario, esa postura suele formar parte de una estrategia procesal inicial mientras se exploran posibles acuerdos de cooperación, reducción de sentencia o entrega de información útil para fortalecer otras líneas de investigación.
Como información secundaria, pero de alto impacto político, también se confirmó la entrega de Enrique Díaz Vega, exsecretario de Administración y Finanzas de Sinaloa, quien se convirtió en otro de los exfuncionarios del gobierno rochista bajo custodia de autoridades estadounidenses.
La entrega de Díaz Vega amplía el alcance del caso, porque ya no se trata únicamente del área de seguridad pública, sino también de quien tuvo bajo su responsabilidad el manejo administrativo y financiero del gobierno estatal. Ambos exfuncionarios forman parte de la acusación difundida por el Departamento de Justicia de Estados Unidos contra diez funcionarios y exfuncionarios mexicanos.
Con Mérida y Díaz Vega ante la justicia estadounidense, el expediente deja de estar sólo en el terreno de las acusaciones escritas y entra a una fase de audiencias, detenidos y posibles declaraciones de colaboración. Para Rocha Moya, quien ha rechazado los señalamientos y se ha declarado inocente, el avance del caso representa una presión creciente en el plano judicial y político.
La posibilidad de que el general Mérida se convierta en testigo cooperante abre un nuevo escenario: si la negociación prospera, sus declaraciones podrían aportar información sobre la presunta relación entre autoridades estatales, estructuras de seguridad, recursos públicos y grupos criminales en Sinaloa.
Hasta ahora, la condición formal de testigo cooperante no ha sido confirmada oficialmente por la corte. Lo que existe es la versión de que el exsecretario de Seguridad habría iniciado una ruta de colaboración con la fiscalía estadounidense, mientras enfrenta su proceso en Nueva York.
El caso Rocha Moya, sin embargo, ya cambió de dimensión. Estados Unidos tiene bajo custodia a dos exintegrantes clave de su gabinete: uno desde el área de seguridad y otro desde la administración financiera. La presión sobre el exmandatario sinaloense crece conforme el expediente avanza en una corte federal donde los testimonios de cooperantes suelen convertirse en piezas decisivas.







