El pianista Salvatore Rodríguez ofreció la noche del sábado en el Teatro del Pueblo el recital Las canciones de mi padre, un homenaje con motivo del Día del Padre que el propio músico aprovechó para anunciar su retiro de los escenarios tras casi medio siglo de carrera. La definió como «la última noche» y aseguró que fue el mejor recital de su vida.
«Es la idea ya en que uno se tiene que retirar y sería retirarnos en plenitud, casi después de 50 años de estar tocando el piano», expresó Rodríguez. El intérprete recordó, además, que el Teatro del Pueblo guarda para él un significado particular: «Fui la primera persona que se presentó en este lugar, el primer pianista que se presentó en este lugar; yo era muy chiquito, hace muchos años».
Durante más de una hora, el músico interpretó un repertorio armado con piezas que marcaron la vida de su padre y que con el paso del tiempo también lo marcaron a él. «Es un extracto de las canciones que a mi papá le gustaban, pero ahora que yo soy papá, ahí también va el gusto personal: canciones de los 70, de los 80, de los 90», explicó. La pieza central de la velada fue El amigo, de Roberto Carlos, tema que se utilizó en su momento para recibir al pontífice y que el público nayarita acompañó coreando.
El recital contó con la participación del percusionista Ismael Nuño y de los músicos Juanjo Vélez y Ulises Ávalos. La presentación fue auspiciada por el Gobierno del Estado de Nayarit a través del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes (CECAN), con acceso gratuito al público.
Más que un concierto, dijo Salvatore, la noche fue una oportunidad para convivir y compartir en familia. Habló del estado de ánimo que percibió al pisar el escenario: «La idea es transmitir emociones que se reflejan con el aplauso del público; en cuanto se abre el escenario y aparece en escena, siento una vibra muy bonita».
El anuncio del retiro vino acompañado de un compromiso. Rodríguez adelantó que dedicará la siguiente etapa a respaldar a jóvenes nayaritas que carecen de medios para estudiar música. «Preparar a los nuevos talentos nayaritas, buscar la manera de que a quien le guste el piano y no tenga la posibilidad económica de pagar una clase o una escuela, solventar ese gasto y apoyarlos en todo lo que necesiten para buscar al nuevo Salvatore», planteó.
El pianista compartió la velada con músicos nayaritas que lo acompañaron en escena en lo que, dijo, será un recuerdo permanente.







