La administración municipal de Jala activó un protocolo de vigilancia epidemiológica para contener la propagación del gusano barrenador en la zona serrana. El objetivo principal es salvaguardar la producción ganadera regional frente a esta plaga que pone en riesgo el patrimonio de las familias locales. Esta es una medida preventiva que busca anticiparse a posibles brotes masivos que afecten la economía del sector primario.
Hasta la fecha, las autoridades sanitarias han confirmado únicamente un registro positivo en el territorio, por lo cual se han intensificado las inspecciones en ranchos y corrales. Según informó Marco Antonio Cambero Gómez, alcalde de Jala, se están coordinando esfuerzos con los productores para realizar un monitoreo constante de los ejemplares que presenten laceraciones. Sólo mediante el reporte oportuno se podrá mantener bajo control la situación zoosanitaria en el municipio.
Como parte de las acciones estratégicas, los ganaderos aplican repelentes específicos en animales que poseen heridas abiertas o lesiones cutáneas recientes. Estas intervenciones se realizan bajo la asesoría técnica de especialistas estatales, quienes instruyen sobre el manejo adecuado de las curaciones para evitar que la mosca deposite sus huevecillos. Aquél productor que detecte anomalías en su hato debe informar de inmediato a los inspectores de salud animal correspondientes.
El riesgo biológico es elevado debido a que las heridas abiertas atraen al insecto responsable de la infestación, lo que podría derivar en complicaciones graves para la salud pública. Además de perjudicar a las especies vacunas y bovinas, esta plaga tiene la capacidad de migrar hacia animales domésticos y, en circunstancias críticas, afectar a los propios habitantes. Por tal motivo, la vigilancia se extiende a zonas urbanas donde la convivencia con mascotas es cotidiana.
Mantener un estado de alerta permanente resulta fundamental para evitar la expansión de la larva por el resto de la entidad. Las brigadas municipales continúan recorriendo las localidades para garantizar que los protocolos de higiene se cumplan rigurosamente en cada unidad de producción. La suma de voluntades entre los ciudadanos y el gobierno permite blindar la región contra amenazas fitosanitarias que pudieran comprometer la estabilidad social y económica.







