Por Judith Chávez
Se acerca la temporada de compras, seguida de las rebajas; y como anticipo ¡al buen fin! Me parece un buen momento para considerar algunas recomendaciones que nos ayuden a no caer en el exceso de compras y, por ende, al incremento de nuestras deudas.
Si lo que no queremos vivir la angustia del inicio del año, y no terminar comprando cosas que no necesitas, tomemos un tiempo para:
- Hacer nuestra lista de las cosas que queramos y sobre todo que podemos comprar
- Llevar un presupuesto con un máximo a gastar y cuidemos no pasar de la cantidad que esté determinada.
- Tomemos unos 20 minutos desde que te surge el deseo, antes de hacer una compra de algo que no esté en nuestra lista.
- Lo mejor es salir de la tienda o de la aplicación y volver más tarde con la siguiente reflexión: ¿Sigue siendo buena idea esa compra?
Está claro que, una cosa es caer en la tentación y comprar cosas que no se necesitan o ceder a nuestros caprichos y otra, entrar en una dinámica de conflicto que pasa a ser insana.
Según los especialistas de la salud mental, “Tenemos una serie de necesidades emocionales y, cuando no se cubren por medios naturales, las sustituimos. Las drogas, el alcohol, la comida y las compras son algunos de los posibles reemplazos de aquello que realmente nos hace sentirnos seguros y queridos. Ante una frustración, una manera de obtener placer rápidamente es ir de compras. La persona adicta compensa de una manera inconsciente el vacío emocional con las cosas que adquiere, supliendo con objetos materiales sus carencias afectivas o emocionales”.
Van más allá los resultados de los estudios pues, según indican, el perfil del adicto a las compras es: “una mujer de entre 30 y 50 años, con déficit afectivo. Sin embargo, hay que tener en cuenta el mayor ímpetu que poseen los jóvenes frente a los adultos, que además va acompañado de una superior falta de autocontrol o responsabilidad económica”, sí a esto le sumamos que nuestra sociedad se encuentra inmersa en un consumismo exagerado que inculca la creencia de que la felicidad se consigue gastando y se pierde pagando.


