Especialistas en vida silvestre auxiliaron a un ejemplar joven-adulto de ballena que encalló en el litoral de San Blas, sin que las primeras inspecciones oculares detectaran lesiones superficiales de gravedad en la estructura corporal del mamífero marino. El operativo de respuesta inmediata requirió la coordinación de rescatistas y biólogos locales, quienes concentraron sus esfuerzos en estabilizar al animal durante el periodo de crisis en la playa.
El espécimen permaneció un lapso de dos días respirando en la superficie costera sin manifestar signos inmediatos de decaimiento físico drástico. La estabilidad de sus signos vitales motivó la prolongación de las maniobras de salvamento náutico, justificando el despliegue técnico del personal calificado para este tipo de contingencias biológicas.
Sólo la valoración médica integral posterior podrá determinar si el encallamiento derivó de alguna patología interna imperceptible a simple vista. Los inspectores federales precisaron que el ejemplar no mostraba evidencias de ataques de depredadores o colisiones con embarcaciones, de ahí que la principal hipótesis apunte a factores biológicos propios del ciclo de vida del cetáceo.
La pérdida de rumbo de este tipo de fauna suele vincularse a padecimientos de la misma especie, detalló Roberto Rodríguez Medrano, encargado del despacho de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente en Nayarit. El funcionario estatal monitoreó las actividades de los brigadistas, quienes aplicaron los protocolos internacionales para mantener hidratada la piel del animal mientras subía la marea.
Los recursos materiales disponibles se concentraron en asegurar que el mamífero retornara a aguas profundas una vez dadas las condiciones hidrometeorológicas adecuadas. La delegación ambientalista mantiene la vigilancia en la franja costera para prevenir nuevos incidentes con ejemplares en tránsito por el Pacífico mexicano.







