Fue un buen Mundial para México. El Tri logró subirle el ánimo a un país que hace mucho no veía a su equipo llegar tan lejos. La euforia pudo verse en las calles. Cientos de miles celebraron cada triunfo del equipo mexicano. Sin embargo, la fiesta mundialista dejó un dato sucio.
La Ciudad de México enfrentó un aumento de 58% en la generación diaria de basura durante los festejos del Mundial, de acuerdo con datos difundidos por DUA NetZero Consulting. La capital pasó de producir un promedio de 12,400 toneladas a cerca de 19,700 toneladas diarias durante más de tres semanas de torneo, un volumen que presionó la infraestructura disponible para recolectar, separar y aprovechar residuos sólidos urbanos.
La celebración dejó una carga extra para la ciudad
El incremento representó alrededor de 7,300 toneladas adicionales cada día. Según la consultora, esa cantidad puso bajo tensión la capacidad instalada de la capital, donde operan tres plantas públicas dedicadas a la selección y aprovechamiento de residuos.
La basura no se concentró en un solo punto. Restaurantes, Fan Fests, zonas turísticas, reuniones familiares, comercios y espacios públicos sumaron desechos conforme avanzaron los partidos y crecieron las concentraciones de aficionados.
Las autoridades ambientales estiman que cerca del 60% de los residuos generados durante este periodo correspondió a plásticos de un solo uso. Entre ellos figuraron vasos, envases para bebidas, empaques de comida e impermeables desechables, habituales en celebraciones masivas y puntos de consumo rápido.
El colapso de basura impidió su correcta separación
El Gobierno de la Ciudad de México desplegó operativos extraordinarios de limpieza y recolección durante los festejos. Entre ellos estuvieron el Megalimpiatón de la Afición y jornadas especiales encabezadas por la Secretaría de Obras y Servicios.
Aun con esos esfuerzos, el volumen de desechos volvió a poner sobre la mesa la capacidad de la infraestructura urbana para responder a eventos de gran escala. El reto no se limitó a retirar basura de calles y plazas, sino a evitar que la mayor parte terminara sin separación adecuada.
Ante ese escenario, el organismo de certificación NYCE señaló la necesidad de fortalecer el manejo de residuos desde el diseño de los productos. El enfoque apunta a materiales con características verificables para facilitar su aprovechamiento, compostaje o correcta degradación.
“Eventos extraordinarios como el Mundial 2026 evidencian que el modelo de recolección tradicional es insuficiente. No podemos depender únicamente de limpiar las calles después del festejo; debemos transformar los materiales desde su origen”, dijo Carlos Pérez, director general de NYCE.
La organización recordó que en la Ciudad de México está vigente la norma ambiental NACDMX-010-AMBT-2019, la cual restringe diversos plásticos de un solo uso. También señaló la existencia de la norma mexicana NMX-E-273-NYCE-2019, enfocada en los requisitos que deben cumplir los plásticos compostables para ser certificados.
“Las normas ambientales vigentes son herramientas poderosas, pero requieren un compromiso real del sector empresarial para certificar que lo que llega a las manos del consumidor cumpla verdaderamente con la ley”, agregó Pérez.
No obstante, existen dudas no empresariales sino más bien culturales. De acuerdo con Martha Melesio, fundadora de la empresa social R3VIRA, el obstáculo principal es la desconfianza. Muchos ciudadanos dudan de que los materiales separados en casa lleguen efectivamente a procesos de reciclaje. Esta percepción, más allá de la falta de tecnología, frena la disposición a participar, comentó a NotiPress.







